Interior sostiene que ningún empresario ha denunciado nuevas cartas de la extorsión etarra

El presidente de la patronal navarra asegura que ha verificado tres misivas de la banda terrorista

El Ministerio del Interior aseguró ayer que ningún empresario había presentado hasta la fecha denuncia alguna en relación con la nueva oleada de cartas de extorsión de ETA revelada la víspera por el presidente de la Confederación de Empresarios de Navarra (CEN), José Manuel Ayesa, el mismo que informó de la existencia de las dos remesas anteriores de misivas remitidas por la organización terrorista en abril y junio pasado, tras el alto el fuego. Ayesa precisó ayer que tenía verificadas al menos tres cartas y argumentó que los extorsionados no iban a comisaría porque "nadie quiere presentar una denuncia que no conduce a ninguna parte" y que va "a ser ignorada por las autoridades". Interior investiga esta nueva remesa.

El presidente de la patronal navarra, José Manuel Ayesa, reveló ayer que según sus noticias una de las cartas de extorsión -cuyo texto en tono no amenazante es calcado al utilizado por los terroristas en las dos anteriores remesas- había sido remitida por un empresario a la Audiencia Nacional. Fuentes de este tribunal consultadas por este periódico no pudieron confirmar ayer ese extremo.

La Audiencia Nacional tiene abierto un sumario declarado secreto en el Juzgado Central de Instrucción número 5 desde que los servicios policiales informaron en abril a su entonces titular, Fernando Grande-Marlaska, de la primera remesa de cartas en las que se exigía el denominado impuesto revolucionario. Se da la circunstancia de que fue precisamente este juez quien, antes de dejar el juzgado en manos de su titular, Baltasar Garzón, dirigió junto a la juez antiterrorista francesa Laurence Levert la operación policial contra la red de extorsión de ETA, el pasado 20 de junio, desarrollada en España y Francia que se saldó con 12 detenidos.

Depositadas el 1 de julio

Las nuevas cartas de extorsión estarían fechadas en junio, aunque habrían sido depositadas en estafetas de correos de Pamplona el 1 de julio y, según Vasco Press, también en esa misma fecha en la oficina de Correos de Basauri (Vizcaya), aunque la agencia de noticias no precisa el número de cartas detectadas en Euskadi. La patronal vasca Confebask, cuya junta directiva encabezada por su presidente, Miguel Lazpiur, se entrevistó ayer con el lehendakari, Juan José Ibarretxe, aseguró que no le constaba ninguna carta de extorsión en el País Vasco, así como el Círculo de Empresarios Vascos. Lazpiur no hizo ningún tipo de declaración tras la entrevista.

Ayesa aseguró que los empresarios extorsionados por la organización terrorista recibieron las cartas durante los Sanfermines, aunque el presidente de los empresarios navarros no difundió su existencia hasta anteayer, la víspera de que se presentara precisamente en Pamplona de manera pública la nueva plataforma de empresarios constitucionalistas, vinculada al Foro Ermua. La plataforma consideró "inmoral" y "políticamente erróneo" que el Gobierno central negocie con ETA cuando "continúa la extorsión" a los empresarios.

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Ayesa, que participó en el acto, indicó que ayer mismo se había puesto en contacto con el presidente de la CEOE y apuntó la posibilidad de que sea la propia CEN la que finalmente denuncie las misivas de extorsión ya que los empresarios a título particular "no quieren perder el tiempo presentando una denuncia que va a ser ignorada por las autoridades". "Nadie quiere presentar una denuncia que no conduce a nada", subrayó.

Fuentes del Ministerio del Interior aseguraron ayer por la tarde a este periódico que investiga la denuncia realizada públicamente por Ayesa, pero subrayó que a día de ayer no constaba ninguna denuncia realizada por ningún empresario extorsionado ante las Fuerzas de Seguridad del Estado. Por el contrario, Ayesa explicó que de sus palabras no se debería deducir que la policía colabore con una determinada estrategia política del Gobierno de intentar minimizar la extorsión, pero a renglón seguido dijo: "Sí digo que hay empresarios que han denunciado la extorsión y desde el ámbito del Gobierno se sigue insistiendo en que no hay denuncias".

Las cartas, en cualquier caso, son las habituales de ETA tras el alto el fuego: escritas en euskera aunque incorpora al dorso una traducción al castellano, el tono empleado no es amenazante y llevan los sellos habituales y el anagrama de la organización (el hacha y la serpiente). La investigación de la operación contra la red de extorsión ha revelado que ETA habría quitado todos los poderes al entramado recaudador desarticulado.

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