San Sebastián recibe a Dylan y saluda la paz en la Zurriola

Bob Dylan se despedirá hoy en la playa de la Zurriola de San Sebastián del público español con el que promete ser el concierto más singular y multitudinario de la gira que emprendió el 6 de julio por este país. Singular, porque en este, a diferencia de los anteriores, presta su voz y su leyenda al servicio de una causa largamente deseada: la paz en Euskadi. Y multitudinario, porque las instituciones han tirado precisamente por eso la casa por la ventana para que la ciudadanía puede disfrutar gratis de un acontecimiento que quiere convertirse en "un hito" en ese difícil camino. Según previsiones de la organización, 50.000 personas se congregarán en la Zurriola.

Dylan llegó ayer con todo su equipo al hotel María Cristina de San Sebastián sin ninguna intención de lavar su fama de huraño e inaccesible. Se sabe mito de la música contemporánea, con influencia incontestable en el rock, el folk el country o el blues, y como tal actúa. Ayer, al cierre de esta edición, la organización del Concierto por la paz, en el que también participarán el cantautor vasco Mikel Laboa (19.45), los Javi P3z y Almar y el grupo Macaco (23. 30), no tenía noticias del norteamericano.

"Nos comunicamos a través de intermediarios", afirmó un portavoz. "Pero no sabemos prácticamente nada". A la pregunta de con qué repertorio se presentará, una respuesta nada científica. "Suponemos que será similar al de los últimos conciertos. Es decir, para empezar temas como Maggie?s farm; The times they are a-changing o Down along the cove y para cerrar clásicos de los sesenta como Like a rolling stone o All allong the watchtower. Nadie espera que este hombre, siempre parco en palabras con su público, haga guiños especiales por participar en un acontecimiento en favor de la paz.

Dylan, que en agosto sacará el álbum Modern times, se embolsará por una actuación de 105 minutos la mitad de los 600.000 euros que cuesta el evento. Saldrá al escenario, que dispone de 400.000 vatios de luz y sonido, sobre las 21.00 horas, después de la actuación de Mikel Laboa, coincidiendo casi con la bajamar (21.45). Y mientras permanezca en él, las pantallas laterales estarán apagadas: así se lo ha exigido a la organización. Durante el concierto sólo funcionará una tercera colocada tras la mesa de mezclas.

Máxima expectación

Se ha creado una expectación máxima ante la posibilidad de ver en directo y gratis -aunque también hay gradas laterales de pago- a este músico que no deja de reinventarse a sí mismo sobre los escenarios. Por eso la organización, que cifra en 50.000 el número de personas que se darán cita en la Zurriola, han montado un importante dispositivo. Lo mismo para llegar hasta el centro de la ciudad -se ha reforzado el transporte público- que para garantizar la seguridad durante el evento o el avituallamiento: habrá 180 metro de barras de bar.

* Este artículo apareció en la edición impresa del lunes, 10 de julio de 2006.