Reportaje:VERANO LUMINOSO EN LISBOA

Una nueva cara lisboeta

En Lisboa hay vida más allá del fado, el fútbol, la saudade y los tranvías amarillos.

En Lisboa hay vida más allá del fado, el fútbol, la saudade y los tranvías amarillos. Existe, por ejemplo, un creciente interés por el diseño y la arquitectura, campo este último que, con nombres como Álvaro Siza, Eduardo Souto de Moura o Manuel Aires Mateus, sirven para conformar una ruta cultural única.

Vaya por delante que es obligada una visita al mirador de Santa Lucía, desde donde se dominan balcones llenos de ropa en el barrio de Alfama y un sinfín de tonos hasta la misma orilla del Tajo; a las mesas del café Brasileiria, junto a la estatua de Fernando Pessoa, y a los románticos restaurantes en Praça da Armada. Sin embargo, la propuesta que sigue es para los que prefieren ir un paso más allá de los tópicos en esta ciudad de aire tranquilo que se mueve al ritmo que imponen sus cuestas.

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Verano luminoso en Lisboa

El pistoletazo de salida para el lavado de cara exterior e interior fue la Expo del 98, celebrada en el Parque de las Naciones. El edificio que sirvió de motor y corazón a aquel evento, el pabellón de Portugal, fue obra de uno de los arquitectos europeos más brillantes, Álvaro Siza, en colaboración con otra gran figura, Eduardo Souto de Moura. Otros proyectistas reconocidos revitalizaron una zona. Santiago Calatrava, por ejemplo, proyectó la estación de Oriente, que hoy bulle con restaurantes, salas de espectáculos, jardines, y el centro comercial Vasco da Gama, con más de 400 tiendas.

Jardín con vistas al Tajo

Pero hoy el referente turístico, así como la zona con más marcha, es Belem. El Centro Cultural es el eje alrededor del que gravita todo lo demás. Se trata de un edificio sobrio finalizado en 1990 (apenas un par de años después de la Expo), obra de los arquitectos Vittorio Gregotti y Manuel Salado, que alberga salas de exposiciones, restaurantes, cafetería, y cuenta con una terraza, con un jardín muy bien proyectado, con vistas al Tajo, donde en verano se celebran conciertos. Dentro, el Museo de Diseño, reabierto en 2003, propone un recorrido ordenado e interesante por lo mejor del mobiliario desde 1937 hasta hoy. Está dividido en cuatro temas principales (Decoradores, Modernismo, Pop y Cool), y se descubren algunas piezas de nombres tan relevantes como Charlotte Perriand y Marc Newson, o de nuevas estrellas, como los hermanos Bouroullec. Un buen sitio para comer aquí, con una curiosa decoración entre lo tradicional y lo kitsch, es Caseiro (Rua Belém, 35), restaurante de comida típica portuguesa decorado con billetes de distintas nacionalidades que cuelgan del techo y monedas metidas entre los ladrillos. Por la noche, los muelles se animan y la orilla del Tajo se llena de vida. En muchos locales se puede bailar, o, sencillamente, ver el discurrir del río mientras se toma una copa con una ensalada o una hamburguesa. El más selecto es Lux (avenida del Infante Dom Henrique), del que es copropietario el actor John Malkovich. Sus tres plantas dejan espacio para la discoteca, el lounge y una terraza. Manuel Reis, también dueño, se ha encargado de este interior mutante que gira alrededor de la luz y que es, sin duda, uno de los locales más trendy de Lisboa. En la discoteca destaca la barra, iluminada con fluorescentes amarillos. Una especie de tabiques sobre los que se proyectan imágenes de luz o vídeos de distintos artistas ordenan a la vez el espacio. El mismo concepto se repite en el lounge, una amplia zona con varios sillones largos donde aparecen unas grandes pantallas.

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Un paseo por el Barrio Alto también deja ver locales interesantes. Uno de ellos es Agencia (Rua do Norte, 117). En un edificio centenario se reúnen tres locales: un espacio artístico con objetos de diseño de jóvenes creadores y un sinfín de accesorios (en la planta de arriba), un bar y una tienda de ropa (en el piso bajo). El interior rebosa un aire kitsch. En la tienda de ropa, un quiosco verde esconde la caja y singulariza todo el interior. Algunos pósters de la revista Playboy decoran la parte superior. En el bar se pueden ver videoinstalaciones y oír música. Carlos Raposo y Anselmo Ortega son los dueños, y justo al lado tienen una tienda con peluquería. La Cervejaria Trindade (Rua Nova Trindade, 20) propone otro estilo. Se trata de un antiguo convento decorado con azulejos, donde se come muy bien y barato y en el que casi siempre hay que hacer cola. Ya fuera del Barrio Alto, cerca de la plaza de Dom Pedro IV, en la Rua do Carmo, 87, está la boutique de Ana Salazar, uno de los mejores interiores de la capital. La tienda de la que para muchos es la mejor modista portuguesa era antes un convento. El techo cóncavo está iluminado y le da al interior, en general sobrio, un aire futurista. Después se puede bajar hasta la Avenida da Liberdade, la calle más comercial, para una última ronda de compras. Desde allí se llega, sin darse cuenta, hasta el parque Eduardo VII, donde merece una vista la Estufa Fría, el invernadero de la ciudad. Más allá de su interés botánico, a veces se puede visitar alguna exposición en una suerte de sala, a modo de gruta, que esconde en su interior. Desde la parte más alta del parque se tiene una gran vista. Y, con poco esfuerzo, se vislumbra el futuro brillante de Lisboa. El que proponen proyectos como el Parque Mayer, encomendado a Frank Gehry, o los edificios residenciales o espacios públicos de los que se encargarán otras figuras tan reconocidas como el británico Norman Foster, el francés Jean Nouvel, el italiano Renzo Piano o el lisboeta Manuel Aires Mateus.

DATOS PRÁCTICOS

Visitas- Centro Cultural de Belém (www.ccb.pt). Praça do Império. Lisboa. Aquí se encuentra hasta su traslado (que se iniciará el 1 de septiembre) el Museo de Diseño (213 61 28 00); de martes a domingo, de 10.00 a 19.00; entrada, 3,50 euros.- Museo Calouste Gulbenkian (217 82 30 00; www.museu.gulbenkian.pt). Avenida Berna, 45-A. Lisboa. Abierto de martes a domingo, de 10.00 a 18.00. Precio de la entrada: 3 euros.- Museo del Fado (218 82 34 70; www.egeac.pt). Largo Chafariz de Dentro, 1. Abre de martes a domingo, de 10.00 a 18.00. Precio de la entrada: 2,50 euros.- Monasterio de los Jerónimos (213 620 034; www.mosteirojeronimos.pt). De 10.00 a 18.30. Abre de martes a domingo. Precio: 4,50 euros.

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