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Juan de Ávalos, el escultor del Valle de los Caídos

Era académico de Bellas Artes

El escultor Juan de Ávalos, académico de Bellas Artes y autor de numerosas obras y monumentos, pero más conocido por sus enormes figuras del Valle de los Caídos, falleció a consecuencia de un problema cardíaco, informaron fuentes familiares. Juan de Ávalos, que ingresó el miércoles por la tarde en la citada clínica debido a una angina de pecho, estuvo trabajando hasta última hora en su estudio en varios proyectos, entre ellos los relieves para el monumento a Alfonso XIII en la localidad madrileña de Colmenar de Oreja. Según declaró Antonio Iglesias, secretario de la Academia de Bellas Artes de San Fernando, que lo eligió miembro en 1974. Ávalos frecuentaba mucho la Academia, aunque "últimamente iba menos porque tenía muchísimo trabajo, como el monumento que hizo al papa Juan Pablo II en la madrileña catedral de la Almudena, que le tuvo muy atareado".

El mismo miércoles estuvo trabajando en su estudio. Preparaba unos relieves que acompañan el monumento a Alfonso XIII. "Lo tenía prácticamente terminado y remataba los últimos relieves pequeños que conforman los paños de una puerta", señaló uno de sus hijos. También estaba haciendo para la ciudad de Washington una estatua del militar español Bernardo de Gálvez, que a finales del siglo XVIII fue gobernador de Luisiana y virrey de Nueva España. Ávalos "trabajó y luchó hasta última hora", añadió su familiar.

Había nacido en Mérida en 1911. Siete años después, su familia se trasladó a Madrid y él entró al colegio de los Mercedarios alternando sus estudios con el dibujo. En 1927 ingresó en la Escuela de Bellas Artes de Badajoz y acabó en 1931 con el Premio Aníbal Álvarez y otros en su especialidad de modelado. En 1933 fue nombrado profesor de Término Modelado y Vaciado en la escuela de Artes y Oficios de su ciudad natal y tres años después empezó a dirigir esa escuela y fue nombrado subdirector del museo arqueológico de Mérida.

Dedicado a la escultura en todas sus manifestaciones, se reconocía influenciado por los clásicos grecorromanos, después por los artistas del Renacimiento y posteriormente por maestros contemporáneos. Realizó también obras más vanguardistas y finalmente se interesó por el arte figurativo. Entre su obras, sobresalen las enormes estatuas de los evangelistas, virtudes y piedad y la de cuatro arcángeles de la cruz y basílica del Valle de los Caídos, obra por la que se le asociaba a Francisco Franco, aunque el artista ha dicho en alguna ocasión que sólo estuvo una vez en el palacio del Pardo y que por ese encargo cobró 300.000 pesetas.

También son famosas las figuras yacentes de los Amantes de Teruel que esculpió para cubrir los sarcófagos de alabastro que se visitan hoy en la iglesia de San Pedro de esa ciudad, los monumentos de Manolete en Córdoba (1950), el Ángel de la Paz en Valdepeñas, Ciudad Real (1966), los marinos caídos en el Mediterráneo en Benidorm, o los que dedicó a la gesta del Alcázar en Toledo, a Fernando el Católico en Zaragoza (1969), a Pemán, en Cádiz o el busto del Rey Juan Carlos que esculpió para la Asamblea de Extremadura en 1987. Retratista del Sha de Persia, recibió en distinciones como la Gran Cruz del Mérito Civil o las Medallas de la Orden nacional al Mérito de Ecuador y de la Exposición Nacional de Bellas Artes de Madrid.

Juan de Ávalos.
Juan de Ávalos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del viernes, 07 de julio de 2006.

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