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Reportaje:La mayor tragedia de metro en España

En busca de la madre de Violeta

Relato de las horas siguientes al accidente que vivieron algunos de los 47 heridos en el descarrilamiento

A Carmen Garrote, de 42 años, y a su hija Violeta Rius, de 11 (en la imagen en brazos del hombre que la salvó), el descarrilamiento les sorprendió en el metro, cuando volvían a su casa de Torrent después de una mañana de compras por Valencia. La niña, una de las promesas del club de gimnasia rítmica de Aldaia (Valencia), fue una de las peor paradas de los 47 heridos del accidente del pasado lunes. Pudo ser rescatada rápidamente y fue trasladada al hospital La Fe donde se recupera de un traumatismo craneoencefálico grave.

De su madre, sin embargo, se perdió la pista. Mientras el padre, Gregorio Rius, acompañaba a Violeta en el centro sanitario, un familiar trató de localizarla en los cuatro hospitales de la ciudad que trataban a los heridos. Sin resultado. Hasta el punto de que la familia se hizo a la idea de que debían identificar el cadáver.

"Habíamos perdido toda esperanza y nos encontrábamos en el Instituto Anatómico Forense, cuando nos llamaron hacia las nueve y media", explicó este familiar. La madre de Violeta fue hallada en el hospital Peset. Carmen Garrote había ingresado en este centro con un violento golpe en la cabeza que le desfiguró la cara e impidió que fuera identificada en los primeros momentos. Esa misma noche, la mujer, una psicóloga que trabaja con menores con dificultades, fue trasladada al hospital de La Fe para que estuviera junto a su hija. Mientras la pequeña ha recobrado la conciencia en algunos momentos, la salud de la madre, en coma, es más delicada.

"El padre está muy afectado aunque mantiene la serenidad", señalaba ayer su primo, que le acompaña en el hospital. Gregorio Rius es director del centro de menores de Aldaia y es muy conocido en Torrent, al igual que su hija y su mujer. "Son muy activas y dinámicas", comentaba un apenado Severino Yago, concejal portavoz del Ayuntamiento de Torrent. "Este mismo domingo pasé el día con la familia, sólo espero que mejoren".

Cuatro supervivientes en dos "Sólo pensaba en la nena"

Carmen Íñiguez, de 36 años, y Cristina Jasán, de 27, lograron el lunes salvar sus vidas, pero también las que llevan en sus vientres. Ambas están embarazadas y los médicos les han dicho que el accidente no ha afectado a sus bebés.

La más joven de ellas, que procede de Barcelona y lleva tres años viviendo en Paiporta, un municipio del cinturón de Valencia, saldrá de cuentas el próximo septiembre y el lunes tomó el metro precisamente para ir a la consulta de la matrona. "Iba sentada en el último asiento del vagón de atrás. Conseguí reaccionar y me agarré para no ir a parar al suelo. La gente que había a mi alrededor también me agarró rápidamente", explicó ayer Cristina Jasán en su habitación de la Maternidad del Hospital General. "Hacía palanca empujando con los pies los asientos de enfrente. Un señor que iba a mi lado me agarró y no me caí, pero había gente revolcada por el suelo a mi alrededor, gente que salió disparada y otros que rebotaban de un lado a otro... Hasta que todo se quedó a oscuras. Yo sólo pensaba en la nena. Era lo que más me preocupaba. Sólo estaba pendiente de mantenerme firme", contaba ayer con las dos manos el vientre.

Iluminando el camino apenas con los destellos del móvil, el mismo hombre que la había sujetado en el vagón fue haciéndose hueco para sacarla de allí. Iba gritando a su alrededor que dieran paso a una mujer embarazada, que comenzaba ya a tener dolores. "Cuando llegamos a las puertas, me agarraron dos policías y me tumbaron en unos bancos hasta que me consiguieron una camilla", relata Jasán, uno de los primeros heridos en ser evacuados de la zona del accidente. Ingresó de inmediato en el Hospital General y quedó en observación. Desde entonces, ha tenido algunas contracciones y pérdidas de sangre, pero su situación no es grave. Está previsto que en unos días le den el alta.

La otra embarazada, Carmen Íñiguez, que está apenas de siete semanas, se marchó a casa ayer por la tarde. Sin embargo, su recuerdo del accidente es aún terrible. Sólo aceptó ser entrevistada por teléfono y con la condición de que no se tomaran fotos de ella. Pero no consiguió finalizar la conversación, porque no podía soportar recordar la experiencia que vivió el pasado lunes.

"Se apagaron las luces", explica Carmen. Es lo único seguro que recuerda, pues la siguiente imagen que tiene en la cabeza es cuando yacía en el suelo y supone que cayó con el movimiento del tren. Después, rememora que la sacó un policía del vagón en sus brazos. "Se llama Sebastián", añade. "Le recuerdo, y también ir dándole las gracias y que me daba ánimos".

El traje que nadie llevará "Tiene el cuerpo roto"

María José García Lluch, de 22 años, no podrá estrenar el vestido que se había hecho para las fiestas de su pueblo, Real de Montroi. El lunes viajó a Valencia con su madre, Josefa Lluch, de 46 años, y una amiga de ésta. "Iban a cambiar el vestido, que estaba mal hecho", explicó uno de sus familiares, Juan Carlos Valverde, aún conmocionado. De las tres, la única superviviente es la madre, ingresada en el Hospital General con un pronóstico crítico, pues sufre politraumatismo y fractura de tibia. El viernes será operada.

Según Valverde, las tres habían hecho el trayecto de ida en coche hasta Torrent, donde tomaron el metro. Regresaban ya a casa cuando ocurrió el accidente. "María José, que tiene dos hermanas más pequeñas, estaba estudiando cuarto de Ingeniería", explicó Valverde. "El padre está muy afectado. Ha estado con psicólogos y ayer comentaba: 'Tantos años estudiando, para esto".

En los cuatro hospitales de Valencia que han recibido heridos quedaban anoche 10 personas. Dos en el Hospital Clínico: Roberto Bacas Fernández, de 29 años, y Amparo Soriano, de 40. Tres mujeres estaban en el hospital de La Fe. Dos son Violeta Rius y Carmen Garrote y, la tercera, Ana Espluges, de 30 años. En el Hospital General estaban Milagros Picazo, de 41 años; Cristina Jasán; y Josefa Lluch Donat, de 46 años. En el hospital Doctor Peset quedaban Araceli Guillén Alba, de 44 años, y Juan José Tudela Roig, de 26.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 5 de julio de 2006