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Reportaje:

Presidenta sin fronteras ni acuerdos

Aguirre concluye el viaje a Israel sin cerrar pactos bilaterales, al contrario que en sus otras cuatro visitas oficiales

Con el viaje que esta semana a Israel, la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, ha superado ya en visitas oficiales al extranjero a sus predecesores en el cargo, Joaquín Leguina y Alberto Ruiz-Gallardón. Aguirre ya ha visitado esta legislatura China, Ecuador y Colombia, Rumania, Miami e Israel.

Sin embargo, mientras las visitas anteriores tenían objetivos claros (cerrar acuerdos de inmigración, promover pactos económicos, abrir nuevas líneas aéreas...) en esta última han ido cambiando a medida que transcurrían los acontecimientos. Al final, la presidenta regional ha regresado sin alcanzar ningún acuerdo.

Eso sí, el de Israel ha sido el único viaje en el que iba acompañada de su marido, Fernando Ramiro de Haro. Según un portavoz, el esposo de la presidenta acudió como consorte y pagó los gastos de su bolsillo.

Una gran parte de la agenda de la presidenta regional en Israel estaba relacionada con la diplomacia, pese a que la Comunidad de Madrid no tiene competencias. "No soy más que una autoridad local", reconoció tras visitar el pasado miércoles al presidente israelí, Moshe Katasav. El encuentro se produjo entre la escalada violenta en la zona.

Fue una de las pocas citas que no quedó suspendida por la situación del país, aunque también estaban apuntados en su programa el viceprimer ministro, Simón Peres, la ministra de Relaciones Exteriores, Tzipi Livni, y otras altas autoridades.

En realidad, el objetivo fundamental de este viaje era dar a conocer las nuevas técnicas de gestión del agua que Israel está desarrollando en el país y que la Comunidad de Madrid tenía intención de trasladar a la región, con la lluvia artificial como medida estrella. Pese a que la Comunidad de Madrid avanzó a la prensa otras medidas, como el rellenado de los acuíferos o destinar el agua reciclada al uso agrícola, se guardó en la manga el anuncio de que pensaba adquirir la tecnología israelí que permite aumentar las precipitaciones bombardeando las nubes con yoduro de plata.

"El sistema no sólo está en fase experimental, sino que Israel lleva 30 años utilizándolo", explicó una entusiasmada presidenta. "La presidenta se ha empeñado en que se utilice esta técnica cuanto antes y adelantan el viaje al próximo otoño", agregaron fuentes del Gobierno regional.

Sin embargo, cuando al día siguiente este anuncio provocó críticas, e incluso comentarios irónicos -que recordaron que la lluvia artificial había sido probada, y descartada, tras causar inundaciones en las Islas Canarias-, Aguirre empezó a recular. Reconoció que no sabía nada de las inundaciones, pero le quitó hierro al asunto: "Estudiaremos las implicaciones ambientales y económicas, es sólo una propuesta", dijo.

A partir de ese día, las intervenciones de la presidenta ante los medios fueron más reducidas. El miércoles visitó el muro de las Lamentaciones, la Ciudad Vieja de Jerusalén y el Museo del Holocausto. Su intervención del día siguiente tampoco tuvo más relación con los madrileños y se limitó a destacar las conversaciones mantenidas con representantes de la Universidad Hebrea de Jerusalén. Después, se negó a responder las preguntas sobre la actualidad madrileña y dio por zanjada la rueda de prensa. Fue su última intervención antes de regresar.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 2 de julio de 2006