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Dos artistas gaditanos reivindican la cerámica en un mural de 27 metros

Una pared blanca reconvertida en un jardín de flores con hojas de azulejos recortados es la reivindicación de Pablo Alonso de la Sierra y Rocío Arévalo, artistas presentados bajo el sobrenombre de Vendaval, de la cerámica como forma artística de gran valor. Su última obra, El jardín narrado, un mural de 27 metros de longitud en un centro escolar de Cádiz, quiere ser una simbiosis con la literatura. Textos de Carmen Gil y Ana Sofía Pérez Bustamante ilustran sus creaciones.

Alonso de la Sierra y Arévalo son impulsores de la sociedad Soc.dacc que promociona las posibilidades artísticas de la cerámica. "Para nosotros, es algo más que un material versátil y de infinitos valores cromáticos. Es un arte por sí mismo", explica Alonso de la Sierra. Rocío Arévalo lamenta la "falta de apuesta por obras de vanguardia".

Su jardín de azulejos se ha instalado en el Centro Infantil Casa de Niñas y Niños, en la calle Pleamar de Cádiz, especialmente dirigido a familias con pocos recursos. La cerámica combina con la literatura. "Estamos acostumbrados a que los dibujos sean los que ilustren los textos. Aquí es al revés", detalla Arévalo. La poeta Ana Sofía Pérez Bustamante alude en su breve creación a la fiesta de las flores a la que invita a los niños, los más asiduos al patio donde se encuentra el mural, pero también a padres y profesores.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 23 de junio de 2006