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Reportaje:

"Pound va contra la ética"

Armstrong pide por escrito al COI que sancione al presidente de la Agencia Mundial Antidopaje y éste califica su carta de "ridícula"

Cuando Lance Armstrong, el ciclista, se dejaba guiar por la la terrible ira, el pelotón temblaba. Una fuerza vengativa invadía sus acciones: ay de quien osara oponerse. La misma furia que condujo a Armstrong, el terrible, a ganar siete Tours, a castigar a aquellos corredores que tuvieran ideas propias, a conquistar con los dientes apretados el Alpe d'Huez y el Tourmalet, pareció guiar hace diez días a Lance Armstrong, el ciclista retirado, durante la redacción de una carta dirigida -

por fax, por e-mail, por correo urgente- al presidente del Comité Olímpico Internacional (COI), Jacques Rogge, y a los miembros de su comité ejecutivo. En esa carta les pide directamente que creen una comisión disciplinaria ad hoc para castigar a Dick Pound, el presidente de la Agencia Mundial Antidopaje (AMA), al que califica de "violador reincidente de exigencias éticas".

En los ocho folios de esa carta consiste la virulenta reacción del ex ciclista estadounidense tras la publicación del informe Vrijman, que declaraba su absoluta inocencia en el caso de las orinas congeladas, la filtración al diario L'Équipe de los resultados del análisis a principios de 2005 de la orina de Armstrong y otros corredores conservada en el laboratorio de París desde el Tour de 1999. En esos análisis, según el laboratorio, se demostraba que Armstrong y varios ciclistas más se habían dopado con EPO.

Una de las conclusiones de Emile Vrijman, experto holandés independiente a quien la Unión Ciclista Internacional (UCI) encargó que investigara el caso, es que la AMA no sólo colaboró escasamente en sus investigaciones, sino que jugó un papel muy importante en la filtración de unos análisis pretendidamente efectuados con fines de investigación. "La AMA presionó al laboratorio de París para que le diera a conocer las claves de las muestras de orina analizadas", dice el informe; "un dato en absoluto necesario en el caso de una investigación". La AMA, en un comunicado, descalificó el informe: "Está tan falto de profesionalismo y objetividad que bordea lo cómico".

A ese punto, a otros hechos relatados por el informe y a su recomendación de que se juzgue el proceder de la AMA, se aferra Armstrong en su carta a Rogge, un escrito de petición que se transforma progresivamente en una continua acusación del proceder de Pound, un miembro del COI con el que Armstrong ya tuvo un sulfuroso cruce de cartas en marzo de 2004.

"Pero todo esto es ridículo", dijo Pound a este diario en conversación telefónica desde Lausana; "es difícil responder a una carta que aún no he estudiado, entre otras cosas porque no iba dirigida a mí y porque son ocho folios, pero me decepciona que Armstrong no haya tenido la transparencia y el valor de escribirme a mí directamente. Esto es una locura a la que aún no puedo responder. De todas maneras, es un asunto que no concierne en absoluto al COI: es, en todo caso, un problema entre la UCI y la AMA".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 20 de junio de 2006