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Entrevista:EL RETROVISOR | Alemania 2006

"No fue suerte, sino cosa de estudio"

Sergio Goycoechea es el único portero que ha detenido cuatro penaltis en un mismo Mundial, el de Italia 90

Si a alguien le debe la selección de Argentina el subcampeonato de Italia 90, es a Sergio Javier Goycochea (Buenos Aires, 1963) y sus increíbles condiciones para atajar penaltis. Dejó muchísimas dudas en las pelotas aéreas y en los centros al área, pero se consagró frente a Yugoslavia e Italia en los mano a mano más tensos.

Pregunta. Usted ensayaba los penaltis, ¿verdad?

Respuesta. Los penales son la única jugada del partido que no se puede mecanizar. Hay un clima, una emoción en el momento de la ejecución, que no se puede generar en el entrenamiento. Es la única vez que el arquero saca una migaja de ventaja sobre el que va a patear.

P. Llegó a Italia como suplente de Nery Pumpido.

"El penalti en la final lo pateó Brehme en vez del que solía, Mathäus. No lo atajé por centímetros"

"Tomaba la decisión después de analizar si eran técnicos, menos dotados..."

R. Pero se fracturó la tibia y el peroné en el segundo partido, contra la URSS. Chocó con Olarticoechea, un compañero de la Argentina, a los 56 minutos.

P. Se ganó el puesto.

R. Es cierto que me fue bien. Aparte, entré en un partido difícil, porque nosotros habíamos arrancado perdiendo en el debut con Camerún, y con la URSS íbamos empate a cero, pero al final ganamos por 2-0. Perder nos habría eliminado del Mundial. Pero arrancamos.

P. En cuartos les paró dos penaltis a los yugoslavos, a Brnovic y Hadzigebic.

R. Fue un partido durísimo, en Florencia, empate a cero después de 120 minutos muy intensos, de desgaste total, con mucho calor... La ronda de penales fue bastante emotiva. Stojkovic pegó en el travesaño, pero Diego falló el tercer penal y Troglio el cuarto. Ellos tenían la posibilidad clara de ganarnos, pero tuve la suerte de pararles el cuarto y quinto intentos.

P. ¿Siempre se tiraba al mismo palo?

R. No, tomaba la decisión en el último paso del jugador. Nunca fui de 'me tiro dos a la derecha, ahora a la izquerda, me mantengo en el centro...'. No, podía pasar que me tirara los cinco penales a la derecha porque creía que había mayores posibilidades. Analizaba a los contrarios, si eran técnicos, si menos dotados, si la pegaban fuerte o colocaban la pelota... No me la jugaba por una cuestión de intuición. No era suerte, sino cosa de estudio.

P. ¿Bilardo le hacía alguna recomendación?

R. Para nada, ni siquiera que los compañeros me vinieran a decir nada, porque te confunden, aunque no lo pretendan hacen que te afloren los nervios. Viene uno y te dice 'por la izquierda', el otro 'que no, que por la derecha', el de allá 'quédate parado'.

P. ¿Qué partido fue el más difícil?

R. El que ganamos a Brasil (1-0). Merecimos perder. Nos crearon 10, 12 o 14 ocasiones de gol, y Argentina, con apenas dos, se llevó el encuentro. Fue una avalancha brasileña, ¡no pasábamos de la mitad de la cancha! Una cosa de locos.

P. Ante Italia, Caniggia igualó a última hora el gol de Schilacci. Y otra vez a los penaltis.

R. Pensás 'mamita, ¡otra vez!'. Fue el partido que mejor jugamos, y te ves en los penales con el dueño de la casa. Pero me mantuve tranquilo. Yo y mis compañeros. De los cuatro que patearon no falló ninguno.

P. Usted adivinó la intención de Donadoni y Serena.

R. Los dos tiraron a mi izquierda. Donadoni, algo más técnico, trató de colocarla a media altura, fuerte, y yo, que le conocía, le amagué con el cuerpo para un lado. ¿Serena? Era normal que un zurdo, muy limitado técnicamente, pateara un sablazo hacia mi izquierda. Esperé agazapado. La terminé parando con el codo.

P. ¿Qué serie de penaltis le costó más?

R. La de Yugoslavia. Teníamos que reaccionar. Tomé un consejo sobre el último penal, el de Hadzibegic, porque mi compañero de selección Calderón había jugado con él en Francia. Me dijo que normalmente pateaba a la izquierda del portero. Yo tomé esa referencia, pensé que lanzaría por el lado que se sintiera más cómodo.

P. Tras superar dos rondas de penaltis, repetían la final de 1986 con Alemania.

R. Llegamos animados pero diezmados. En la semifinal con Italia perdimos a Olarticoechea, Batista, Giusti y Caniggia por tarjetas. Y Maradona, Gurruchaga y Ruggeri andaban al 50%. Para jugar una final del Mundial son muchas desventajas.

P. Pitaron penalti en el minuto 85.

R. Si hoy lo veo por televisión me parece penal, pero en esos momentos... Fue una jugada de Klinsmann con Sensini, que patea la pelota y luego toma contacto con el balón. Lo pateó Brehme, en vez del que solía hacerlo, Mathäus. A mi derecha, abajo, muy esquinado. Casi imposible. Si la bola llega rastrera...

P. Usted se tiró a ese lado.

R. La pelota me pasó a unos centímetros. En seis partidos sólo recibí tres goles, uno de ellos de penal. Pero qué lástima de penal.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 10 de junio de 2006