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Tribuna:

Vicisitudes en mayo

Muy agitada ha sido la vida de los fondos de inversión de renta variable en mayo. Lo que había comenzado como una fiesta alcista que llevaba cada día a las bolsas hasta nuevos máximos (que en algunos casos, como el de los países emergentes, eran históricos y en otros, como el de Europa, EE UU y Japón eran máximos de los tiempos posteriores a la invasión de Irak) se había convertido a mediados de mes en un caos vendedor del que no se libraba prácticamente ningún mercado.

Las ventas en avalancha afectaron principalmente a los mercados emergentes, cuyo índice global (el MSCI) cayó casi un 15%. De entre esos mercados los más averiados, si exceptuamos Turquía, fueron los conocidos bajo la denominación conjunta de BRIC (¿cuánto durará esta sigla?), que no son sino las cuatro grandes potencias económicas emergentes: Brasil, Rusia, India y China.

Las pérdidas más abultadas en mayo (del 16,5% en promedio) se acumularon en los fondos de renta variable que invierten en Brasil, seguidas de cerca por las de los fondos que invierten en empresas de la India (con pérdidas medias del 13%). En ambos casos esas pérdidas eliminaron prácticamente la rentabilidad acumulada en los cuatro meses previos, algo que también le sucedía a los 5.200 fondos que se distribuyen en España, que pasaban de una rentabilidad media del 3% a finales de abril a unas pérdidas del 0,5% al terminar mayo.

Los fondos de renta fija, que durante los primeros meses del año habían pasado por malos momentos por causa de la subida de la rentabilidad de la deuda pública de largo plazo (algo que hace perder valor a los bonos que ya están en las carteras de los fondos) consiguieron superar mayo sin grandes complicaciones, aunque, eso sí, añadiendo pérdidas medias del 0,5% a las que ya venían arrastrando de enero a abril, pues aunque los tipos de interés de largo plazo dejaron de subir hacia mediados de mes (y el trayecto que recorrieron después en sentido inverso les dejaba prácticamente sin cambios) las pérdidas de los fondos que invierten en bonos convertibles o en bonos de países emergentes deterioraban el comportamiento conjunto.

Los llamados hedge funds no experimentaron ni ganancias ni pérdidas significativas. Y es que buena parte de estos fondos (que están a punto de irrumpir en España con la denominación común de fondos de gestión libre) se caracterizan, entre otras cosas, por buscar la máxima desconexión posible entre su rentabilidad y la de los mercados, de forma que su aspiración es la de conseguir siempre rentabilidades positivas o, en el peor de los casos, pérdidas muy limitadas. Pues bien, de entre las 12 clases diferentes en que se puede agrupar a este tipo de fondos (según cuales sean sus políticas de inversión), en el mes de mayo sólo resulta llamativo el -4,6% de los que aplican la estrategia de futuros gestionados. Lo que no ha impedido que el Banco Central Europeo haya realizado esta semana una seria advertencia sobre los hedge funds a los que atribuye el dudoso honor de estar creando un riesgo importante para la estabilidad del sistema financiero, un mal para el que, siempre según el BCE, de materializarse, no existirían remedios evidentes.

Las advertencias realizadas por el BCE no son las primeras ni las más exageradas que se han realizado al respecto a lo largo de los últimos años, aunque, también lo mismo que en ocasiones anteriores, no parecen haber impresionado mucho a unos mercados que, sin embargo, hace tan sólo 10 días antes estaban altamente impresionables.

¿Qué va a suceder durante lo siete meses que quedan hasta finalizar el año? Lo más que se puede decir en este momento es que las espadas siguen en alto y que es igual de probable que hayamos visto ya toda la corrección que las bolsas están dispuestas a realizar como que asistamos a una nueva corrección por un monto equivalente al anterior. Hay que pensar que aunque el retroceso en las rentabilidades de los fondos ha sido importante lo ha parecido aún mayor por el simple hecho de que durante los últimos 12 meses no se habían producido caídas importantes de Bolsa, algo que inducía a olvidar que los mercados están normalmente sometidos a este tipo de vicisitudes. Mientras los beneficios empresariales sigan creciendo al ritmo de los últimos trimestres, se hace difícil pensar que las bolsas vayan a experimentar retrocesos sostenidos. Sin embargo, conviene estar alerta sobre el impacto que sobre esos resultados terminarán por tener los elevados precios de las materias primas y el imparable ascenso de los tipos de interés. Tendremos más sobresaltos en los fondos de renta variable. En cambio, los de renta fija vivirán, previsiblemente, en un suave vaivén hasta finales de 2006.

Juan Ignacio Crespo es director general de Finanduero.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 4 de junio de 2006