H. H.
- Las reglas del juego. Los humanos son unos seres raros. Su apuesta sin fisuras por la verticalidad les ha desprotegido su corazón y sus genitales, de manera que su corazón y sus genitales están a huevo ante un hipotético cazador. Otra singularidad de la especie es que el hipotético cazador de corazones y genitales humanos acostumbra a ser, curiosamente, otro humano.
- El juego. Casa Batlló. Cumple de Hugh Hefner, fundador de la revista Playboy, cuando la guerra fría y el hula-hoop. Para celebrar su 80º aniversario está invirtiendo un año de celebraciones. Como el Quijote, lo que orienta sobre la magnitud del personaje y su volumen de facturación. Magnitud del personaje: H. H. es el presidente de la mayor fundación anti-FAES del mundo. Magnitud de la facturación: todo empezó cuando compró por 200 dólares unos desnudos de la Monroe. Por el sistema recorta y pega confeccionó una revista en la cocina de su casa. La idea era hacer pelotazo y luego pasar a pensar en cómo llegar a final del próximo mes. Pero la revista se vendió como polos. E hizo otra. Y otra. Así hasta esta mañana a primera hora. El éxito de la revista es que no se trata de una revista de señoritas al uso. Las señoritas de Playboy, de hecho, snif, no son al uso. Por otra parte, sus retratos no son sórdidos, no son trofeos de cazadores de seres humanos, que exponen la fragilidad de su verticalidad. Esa labor de limpieza de corazones y genitales se logra ofreciendo, por el mismo precio, un pack extraño. En sus inicios, en la edición USA, colaboraban bichos como Capote y Kerouac. Actualmente, el primer espada es Gore Vidal, radical demócrata que, además, pierde aceite. Las entrevistas, por otra parte, son fuera de serie -verbigracia: Castro, cuando no tocaba Castro-. Para hacerle la pirula a Hacienda, y para currarse cierta recepción especial, la revista posee una fundación, que da pasta gansa a candidatos del Democratic Party, al lobby feminista y a otras causas chachis y pirulis. Bueno. Playboy es la única revista de seres humanos que exponen su corazón y sus etcétera que es un icono. Y el icono de Playboy es H. H. Que, ¡anda!, ya está entrando en la Casa Batlló.
- 'Et voilà un homme'. Como sucede con las máximas representaciones de lo que sea, H. H. no da un palo al agua. La fábrica la lleva su hija. Él ofrece su imagen. Imagen: vive en un jacuzzi, rodeado de pájaras que se ríen con la boca llena de dientes. Para ir del jacuzzi al WC, utiliza un batín de seda. La abertura del batín es, aparentemente, la bragueta más grande del mundo. Si la Viagra tiene algún efecto secundario, la ciencia lo sabrá observando a H. H. Bueno. Llega H. H. Cara de tipo con la sensibilidad solucionada. Aspecto general alegre, de alcalde de Marbella al que no han pillado. Viene con su hermano, que parece un presidente suramericano anterior a la era Morales. Y tres pájaras, chicas Playboy cuando eran jóvenes, hace tan sólo unos meses. En la sala hay otras chicas conejito. Son locales. Las comparas con las de USA y parecen tetonas del tercer mundo. H. H. entra en la sala. Se sienta en un sofá. Mientras un pollo elabora un discurso laudatorio, H. H. soba las rodillas de la chica conejito de al lado, que hace horas que no se mete en el jacuzzi, por lo que ya empieza a denotar síntomas de síndrome de abstinencia. Alguien le acerca un pastel de cumpleaños a H. H. Luego, H. H. se va arreando, a un restaurante king-size. Posteriormente me dicen que H. H., en efecto, llegó al restaurante, lo miró y se fue pitando a un tablao, para mosqueo del maître, que había dispuesto como centro de mesa un jacuzzi.
- La verticalidad está en el aire. Ambiente del fiestorro post-H. H. Chicas con minifalda ZP -se trata de unas minifaldas que alguien aceptó íntegramente, si bien luego recortó varios centímetros-, muchos de esos seres que la RAE denomina tías buenas, y su entorno: a) pre-tías buenas, b) post-tías buenas y una señora con los labios tan inflados que nunca podrá decir la palabra Pamplona. Por lo demás, prima el entorno de la tía buena -nota: se parece al entorno del fútbol, esa cosa poblada por gente que no sabe jugar al fútbol-. Entre los invitados, los 22 editores de las 22 ediciones del Playboy. Hablo con Josep Maria Sanchón, editor de la cosa hispana. "Playboy es una metáfora del mundo. Una chica Playboy no es lo mismo en cada país. La edición brasileña es la única en la que aparece un culo en la portada. La edición búlgara es la única en la que se focalizan los ojos de las modelos. Allí gustan mucho los ojos. En USA gustan las next-door-girls. En España, todo lo contrario, señoritas que jamás serán tu vecina. Hay ediciones para micropaíses, como Eslovaquia. Hay ediciones que explican cómo van los países. Argentina, por ejemplo, ha vuelto a tener edición después de 10 años. El gran reto es una edición china, o india, algo difícil, por motivos religiosos".
Hablando de la cosa religiosa, hablo con el editor de la edición de Indonesia, que me hace un retrato del mundo. "Salimos en marzo. Lanzamos 20.000 ejemplares. Los islamistas radicales nos destrozaron la redacción. Abandonamos Yakarta y nos fuimos a Bali, ciudad más tolerante. Nuestro segundo número ha vendido 100.000 ejemplares. El director de la edición es musulmán, como el 85% de nuestros lectores", seres humanos verticalizados, como todo el mundo en el mundo.
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