Reportaje:CRÓNICA EN VERDE

Criando en libertad

El Parque Nacional de Doñana sólo mantiene cuatro hembras reproductoras de lince

Cuando la pasada primavera se consiguió, por vez primera, que una pareja de linces ibéricos pudiera reproducirse en cautividad se abrió una puerta a la esperanza. La extinción del felino más amenazado del planeta podría, en el peor de los casos, evitarse recurriendo a esta fórmula que este mismo año ha vuelto a dar excelentes resultados. El contrapunto a esta buena noticia lo han puesto algunos expertos que, sin restar importancia a este logro, siguen preocupados por la reproducción, en libertad, de las poblaciones silvestres sobre las que sigue reposando el incierto futuro de este animal.

La situación en el Parque Nacional de Doñana llegó a ser crítica en 2005, cuando sólo una hembra crió en los terrenos protegidos y sacó adelante a un único cachorro. Este año, de acuerdo a los datos que vienen recopilando los especialistas de la Estación Biológica de Doñana (EBD), han parido cuatro hembras en el parque nacional o en su entorno inmediato, sumando un total de ocho cachorros. "Estas", explica Paco Palomares, investigador de la EBD, "son todas las hembras adultas reproductoras que hay en el parque nacional, donde crecen entre 20.000 y 25.000 hectáreas de matorral". En el conjunto de la comarca de Doñana se calcula que habitan unas 15 hembras, aunque el total de cachorros que han podido parir este año es un dato que aún se desconoce.

La mayor parte del territorio disponible para los linces en estos terrenos protegidos se concentra al sur de la aldea de El Rocío, precisamente la zona, detalla Palomares, en la que se ha localizado a una única hembra reproductora, "y lo que es más grave aún, sin ningún macho adulto reproductor después del que murió en el último atropello". Si hace veinte años el 80 % de los linces ibéricos de la comarca de Doñana campaban por el interior del parque nacional, hoy los porcentajes se han invertido y la mayoría de estos animales se localizan fuera del parque, lo que multiplica los riesgos y provoca unas tasas de mortalidad muy elevadas. De no corregirse, este proceso, sospechan los investigadores de la EBD, podría acarrear la definitiva extinción de la especie en Doñana.

Menos pesimista resulta la evaluación realizada por la Consejería de Medio Ambiente quien, de acuerdo a estos mismos datos, considera que "se mantiene la estabilidad de esta población, observándose un incremento en la tasa de productividad". Si que están de acuerdo ambos organismos en los efectos positivos que parecen derivarse de algunas de las acciones de emergencia puestas en marcha para la recuperación de la especie, acciones que se han ejecutado tanto en el interior del parque nacional como en algunas fincas del parque natural.

Historia de 'Viciosa'

La intervención de los especialistas en las poblaciones silvestres de lince ibérico está resultando imprescindible para mejorar las posibilidades de supervivencia de un animal que cuenta con tan reducidos efectivos.

La historia de Viciosa, una hembra que habita en el área de Coto del Rey (Doñana), es bastante elocuente a propósito de estas intervenciones humanas. A mediados del pasado mes de diciembre fue capturada para colocarle un radio-emisor, y entonces pesaba algo más de 11 kilos. Un mes después, y gracias al seguimiento al que estaba sometida, se advirtió que su condición física había mermado de forma peligrosa. En una operación coordinada entre la EBD y la Consejería de Medio Ambiente se capturó al animal y se condujo a las instalaciones del Centro de Cría de El Acebuche, situado en el Parque Nacional, en donde se comprobó que había perdido casi seis kilos de peso y que presentaba numerosas heridas que posiblemente eran fruto de alguna pelea con otro lince.

Cuatro semanas de cuidados fueron suficientes para que Viciosa se recuperara y pudiera volver a su territorio, en el que se emparejó con un macho pocos días después de ser liberada. A finales de abril parió dos cachorros. "Gracias al seguimiento y a la intervención coordinada", explica Palomares, "pasamos de tener un lince adulto, que muy posiblemente hubiera muerto, a tener tres linces, uno de ellos esta misma hembra que es muy probable que aún se reproduzca algunos años más".

* Este artículo apareció en la edición impresa del domingo, 28 de mayo de 2006.

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