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Ramon Herreros exhibe sus retratos femeninos en el Espai Volart

La imagen arquetípica de la mujer, símbolo de fecundidad, sensibilidad y armonía, es la incontrastada protagonista de las obras del pintor barcelonés Ramon Herreros reunidas en la exposición Retratos y figuras, abierta en el Espai Volart de la Fundación Vila Casas (Ausiàs March, 22) hasta el 23 de junio. La exhibición presenta unas 60a pinturas a óleo, en mayoría de formato cuadrado, de rostros femeninos hieráticos e inexpresivos, hasta el punto de parecer siempre la misma mujer en momentos distintos de su vida. Sin embargo, son retratos de diferentes modelos (incluida Margaret Metras, galerista de Herreros), pero nunca de encargo, "con lo cual quedan excluidas las connotaciones sociales que el retrato como género ha tenido a lo largo de la historia", tal como señala Marga Parera en el texto del catálogo de la exposición.

Todas las obras han sido realizadas en los 10 últimos años excepto Retrato de Nuria, un rostro pintado en 1967, aún arraigado en la tradición de la introspección figurativa. Los demás retratos componen un silencioso ejercito de mujeres de ojos sin pupilas y labios sellados, cuyos semblantes -a veces- se distinguen del color del fondo sólo por el trazo negro que los conforma. La gran mayoría de las obras se centran en el rostro, aunque en ocasiones asoman también los pechos desnudos que, a pesar de su sinuosidad y belleza formal, no transmiten aquel anhelo sensual, y a veces incluso sexual, que suele unir el pintor a sus modelos.

Se trata de obras surgidas de un proceso pictórico largo y lento, basado en la aplicación de sucesivas capas de color, que se consolidan en texturas densas y matéricas. Con motivo de la exhibición se presenta El olor del tiempo, una serie inédita compuesta por siete figuras de cuerpo entero cuyas formas casi infantiles contrastan con la madurez del rostro. "Esta serie concentra otra de mis obsesiones: el desnudo femenino", afirmó Herreros, que empezó su trayectoria con pinturas abstractas de corte simbolista para centrarse posteriormente en obras más figurativas, pero igualmente simbólicas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 10 de mayo de 2006