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Carmen de Michelena, voz viva de la Institución Libre de Enseñanza, plantea cambios en la educación

Ginés Donaire

A sus 92 años, Carmen de Michelena Morales, una de las últimas voces vivas de la Institución Libre de Enseñanza, no oculta un profundo desencanto por los resultados del actual modelo educativo. Sin embargo, su vitalidad, su fortaleza intelectual, su carácter optimista y su pasión por Andalucía, la tierra que adoptó como propia hace muchos años, hacen que, lejos de caer en el desánimo, siga removiendo conciencias y animando a las generaciones más jóvenes de docentes para que no caigan en la resignación. Carmina, como la llaman sus seguidores, ha estado toda su vida ligada a la educación, y fue perseguida por la dictadura franquista por el modelo pedagógico con el que enseñaba.

La semana pasada, en el transcurso de un coloquio que mantuvo en Jaén con un grupo de profesores y personal del Instituto Andaluz de la Mujer (IAM), Carmen de Michelena reclamó la implicación de todos los agentes educativos para que salga adelante el proyecto que ha presentado en la Consejería de Educación basado en cambios en el sistema psicopedagógico para caminar hacia una auténtica escuela evolutiva inspirada en los principios de Giner de los Ríos, uno de los catedráticos que en 1876 fundó la Institución Libre de Enseñanza, que aglutinó a numerosos intelectuales de la época comprometidas en la renovación educativa, cultural y social.

"Mi tiempo vital se acaba", dijo Carmen de Michelena para justificar la urgencia de los cambios en el modelo educativo que reclama. Son modificaciones que tienen que ver con la educación en valores, la motivación del profesorado, los fundamentos neurológicos del aprendizaje o el estudio del medio físico-molecular de la mente.

Para Michelena, la escuela actual se presenta como un sistema en el que fructifica la competencia y el trabajo mecánico y repetitivo, y donde el verdadero aprendizaje, la creatividad y la imaginación, que son las verdaderas aptitudes personales, no tienen gran influencia en la evaluación de los alumnos, como se ha constatado en el informe PISA. "De esto se deriva", añade, "una alarmante dificultad en el dominio de las técnicas instrumentales, elevando el número de suspensos y provocando en el alumnado un progresivo desinterés por las enseñanzas impartidas en los distintos niveles educativos".

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