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Crónica:Fútbol | 36ª jornada de Liga

Otro día de fiesta en Nervión

El Sevilla se impone con facilidad al Getafe con tres goles antes del descanso

El Sevilla se pegó ayer un festín a costa del Getafe que le acerca mucho a su tercera clasificación consecutiva para disputar la Copa de la UEFA, cuya final disputará el día 10 en Eindhoven contra el Middlesbrough inglés.

Y eso que el Sevilla no empezó el partido demasiado ubicado. El entrenador, Juande Ramos, lanzó el pasado martes uno de los quejidos más altos que se le hayan escuchado jamás para pedir concentración a sus futbolistas y mesura a los aficionados. Y es que el ambiente que rodea al club de Nervión tras su clasificación para la final de la UEFA es de una euforia absolutamente desbocada. Los jugadores no pueden ni salir a la calle porque ahora parece que son sevillistas hasta las tapas de las alcantarillas y en cuanto un futbolista traspasa el umbral de una puerta, una marabunta humana le rodea para tocarle, pedirle autógrafos, entradas para la final o simplemente un beso.

SEVILLA 3 - GETAFE 0

Sevilla: Palop; Alves (Crespo, 55), Javi Navarro (Bruno, m. 78), Escudé, David; Navas (Sales, m. 66), Maresca, Martí, Adriano; Saviola y Luis Fabiano.

Getafe: Luis García; Contra (Pachón, m. 72), Pulido (Belenguer, m. 63), Tena, Pernía; Mario Cotelo, Alberto, Rivas, Nano (Vivar Dorado, m. 46); Riki y Paunovic.

Goles: 1-0. M. 22. Pulido cabecea en propia puerta en pugna con Javi Navarro. 2-0. M. 32. Luis García rechaza en corto un tiro de Maresca y Saviola aprovecha el rechace para marcar. 3-0. M. 40. Luis Fabiano, de cabeza.

Árbitro: Lizondo Cortés. Amonestó a Contra, Nano, Alves, Navarro, Rivas y David.

Unos 30.000 espectadores en el Sánchez Pizjuán.

En los primeros minutos se le notó algo a los sevillistas esa embriaguez comunal que les rodea estos días. El Getafe mandaba más en el centro del terreno de juego y Diego Rivas movía más a su equipo que Maresca y corriendo menos que Martí. Llegó el equipo de Bernd Schuster a forzar hasta tres saques de esquina en los primeros 20 minutos. El Sevilla no encontraba hilazón entre sus medios y sus delanteros. Luis Fabiano seguía jugando al deporte que él juega -que se parece muchísimo al fútbol pero no es estrictamente igual- y Saviola se veía obligado a arrancar desde demasiado atrás para ser dañino cuando llegaba al área contraria o cerca de ella.

Pero todo cambió con el primer tanto. Para los sevillistas, se solucionaba parte de su principal problema, que no es otro que traducir su juego en goles. Al mismo tiempo, el desdichado gol en propia meta de Pulido, acabó de convencer a los jugadores del Getafe que la posibilidad de clasificarse para la UEFA estaba ya demasiado lejos.

Y el Sevilla se dispuso a gozar. Maresca se adelantó y gracias a su capacidad para la combinación, Navas apareció más y Saviola tuvo que correr un poco menos. Hasta Luis Fabiano empezó a ver con claridad lo que es un desmarque. juego. Un zapatazo de Maresca pilló desprevenido a Luis García que, en su rechace, le dejó una pelota a Saviola de las que más le gustan y casi nunca falla. Después Luis Fabiano se sacó un cabezazo espléndido tras un no peor pase de Alves desde la banda. Luego, Ramos hizo debutar a Crespo y Bruno en Primera y Schuster permitió que Pachón cumpliera los 100 partidos en la categoría.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 4 de mayo de 2006