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Siniestralidad laboral

La aventura segura de un videojuego

La intención de la Consejería de Empleo de llevar los valores de la seguridad en el trabajo a los más pequeños se encuentra con el problema básico de que el ámbito laboral está aún lejos de sus preocupaciones. Los pedagogos, además, han comprobado que hacer una asignatura de la enseñanza de la prevención de riesgos es también poco eficaz, porque los niños la considerarían una maría y le prestarían poco interés. Para cubrir la necesidad del Ejecutivo andaluz y de otras administraciones que han emprendido programas similares, la empresa Comunica Prevencion ha diseñado juegos en distintos formatos para atraer la atención de los jóvenes sobre la cultura preventiva.

Las iniciativas de Comunica Prevención contribuyeron a que la compañía en la que está integrada, la valenciana Parés Consulting, recibiera el año pasado un premio de la Fundación Nacional para la Prevención de Riesgos Laborales. El producto estrella de Comunica Prevención, que es la responsable del diseño de la mascota Segurito, es un videojuego, que aprovechando el tirón de consolas y ordenadores, reta a los jugadores a aplicar medidas preventivas o de seguridad para avanzar en la misión.

Los estudiantes que participan en El desafío de Worky, como lo bautizó Comunica Prevencion, se enfrentan a una mezcla de juego de aventuras y plataformas, en la que se requiere destreza e ingenio para evaluar los riesgos en distintas situaciones laborales y anticipar soluciones que podrán aplicar dentro de unos años, cuando trabajen fuera de un videojuego. "El objetivo es crear un cambio de mentalidad en las futuras generaciones", según la empresa, que cuenta con oficinas en Sevilla y Valencia y ha colaborado con el Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo y los gobiernos autonómicos de Andalucía, Valencia, Murcia, Baleares y Madrid. En el diseño de estos productos lúdicos y didácticos participan pedagogos, técnicos de prevención y expertos de comunicación.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 30 de abril de 2006