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Reportaje:

El negocio de los árboles en crecimiento

El negocio está dirigido a los pequeños inversores que no tengan prisa y quieran obtener una elevada rentabilidad. Con una inversión mínima de 3.500 euros, un cliente adquiere un lote forestal formado por 10 árboles de madera noble, más dos de obsequio, plantados en fincas ubicadas en países latinoamericanos. En un plazo de 15 años, el cliente recibirá a precio de hoy unos 20.000 euros, según calcula Eliseo Quintanilla, consejero delegado de Ecobosques, (www.ecobosques.com) una empresa alicantina que está a punto de cumplir su segundo aniversario y que es líder y pionera en la producción de maderas nobles tropicales.

"Es un negocio rentable, ecológico y con un componente ético", apunta Quintanilla. "Lo que hacemos es vender plantaciones sostenibles a terceros". En síntesis, Ecobosques vende los árboles al cliente. La empresa se encarga del cultivo, mantenimiento, protección y del seguro hasta su tala, luego efectúa la gestión de la venta de la madera, y dentro de 15 años, al precio que esté en el mercado, en ese momento el cliente obtendrá el 90% de la venta de su lote. El 10% restante corresponde a Ecobosques en concepto de coste de desarraigo y gestión. La transacción se formaliza mediante un contrato-factura agroforestal con gestión anticipada en venta con un vencimiento de 15 años, aunque el cliente puede vender su contrato en cualquier momento.

"Es un negocio rentable, ecológico y con un componente ético" dice Quintanilla

La empresa alicantina Ecobosques, que produce maderas nobles tropicales, amplía su capital hasta casi tres millones

Todas plantaciones sostenibles de madera noble, de especies que tienen una gran demanda en el mercado, como son teca, paraíso, roble australiano y kiri, son propiedad de Ecobosques, que se encarga de su gestión y mantenimiento. "Producimos maderas no ilegales, que están certificadas, y que por consiguiente tienen un mayor precio en el mercado", según explica Quintanilla, quien además destaca cómo la gestión de su compañía desde el inicio está auditada por una empresa externa, BDO Audiberia.

El negocio de la inversión en bosques tropicales está destinado al pequeño ahorrador. En un momento en el que la bolsa muestra una gran volatilidad, y que otras inversiones financieras están sometidas a los vaivenes del mercado internacional, este negocio cada día cuenta con más adeptos. Y lo son, según explican, por varios motivos: la madera es un bien escaso en el mundo, pero sin embargo su demanda crece sin cesar, la mitad de su consumo se destina a calefacción, pero cada vez, sobre todo en los países desarrollados, debido al crecimiento de la renta per cápita, la demanda de madera noble se dispara para poder fabricar muebles, parqués, mobiliario para terrazas y jardines, e incluso cubiertas de los barcos. Eliseo Quintanilla explica además que en los últimos años el precio de la madera ha subido entre un 2% y un 3% por encima de la inflación. "Es un bien escaso que tiene un consumo garantizado", asegura el consejero delegado de Ecobosques, que recuerda que, además, la madera es un producto renovable, y no finito. Otro dato importante es que se trata del segundo producto más comercializado por barco en el mundo, tras el petróleo.

"Nosotros lo que hacemos es vender árboles en crecimiento", sintetiza el consejero delegado de Ecobosques. La empresa tiene tres fincas en Costa Rica. Una de ellas es la Laurel Galán I, ubicada al noroeste del país, con una superficie de 64 hectáreas y una plantación de madera noble de teca. La abundante pluviometría (llueve cinco veces más que en Galicia), y la cantidad suficiente de sol convierten a esta zona en ideal para el crecimiento de estos árboles. En agosto de 2005 la empresa alicantina adquirió otro terreno próximo al anterior de 80 hectáreas, de las que 65 se cultivarán de teca. Además, posee la finca Sarapiquí, en la región de Alajuela y Heredia, con una superficie de 119 hectáreas, de las que la mitad son bosque virgen. En Argentina adquirieron varias parcelas con una superficie de 320 hectáreas ubicadas en el sistema acuífero Guaraní, la segunda reserva más grande de agua dulce del planeta. Según Quintanilla, su empresa no tala árboles para plantar. "Cogemos terrenos vírgenes que reúnan las características óptimas para el cultivo de estas especies". En estas regiones la tasa de crecimiento forestal es casi cinco veces superior a la de España debido al clima, además de un terreno rico en sales y nutrientes que potencian el crecimiento del árbol.

La empresa Ecobosques acaba de completar con éxito una ampliación de su capital social, que ronda los 2.700.000 euros. Durante el año pasado, según explican los responsables de la firma, gestionaron más de 1.000 hectáreas de bosques, adquirieron nueve fincas propias en países de larga tradición forestal, plantaron 100.000 árboles nobles y pusieron en marcha un vivero propio certificado con 65.000 plantones listos para ubicar en el marco definitivo. Ecobosques ha vendido 10.000 árboles en este negocio que, como resume Eliseo Quintanilla, es un "plan de pensiones verde", que permite al cliente multiplicar por seis su capital inicial.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 10 de abril de 2006