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La UCI 'vendió' a Armstrong

El organismo ciclista filtró 15 formularios claves para acusar de dopaje al estadounidense

Dick Pound y Hein Verbruggen, miembros del Comité Olímpico Internacional (COI), se encontraron la semana pasada en los Juegos de Turín. Charlaron un rato pese a que no se pueden ni ver y, como quien no quiere la cosa, Pound, canadiense, presidente de la Agencia Mundial Antidopaje (AMA), le dijo a Verbruggen, holandés y ex presidente de la Unión Ciclista Internacional (UCI): "Por cierto, Hein, nos han llegado a la AMA 15 formularios de controles antidopaje de Armstrong en el Tour de 1999. Y sólo han podido salir de la UCI". "Imposible", le respondió Verbruggen; "imposible".

Ayer, en un comunicado, la UCI reconoció que lo imposible no era sólo posible, sino verdadero. El máximo organismo del ciclismo mundial reconoció que fue de sus propias oficinas en Aigle (Suiza) de donde salieron los documentos que permitieron al diario francés L'Équipe, en agosto pasado, acusar a Lance Armstrong de haberse dopado con EPO durante el Tour de 1999, el primero de los siete consecutivos que el ciclista estadounidense ganó.

En aquel entonces, cuando L'Équipe publicó una información según la cual seis de las orinas con EPO que el laboratorio de París había analizado con fines científicos en muestras congeladas desde 1999 correspondían a Armstrong la AMA y la UCI se colocaron a los dos lados de la trinchera abierta. Para Verbruggen y su gente, el caso era un escándalo, una violación de los principios de justicia e intimidad, una intromisión, una filtración de documentos confidenciales propiciada por la AMA. Para Pound, hombre pugnaz que nunca desecha una oportunidad de cara a cara, una prueba más del lamentable estado en que se encuentra el ciclismo, de su nulo interés en luchar contra el dopaje. Como Pound no cejó, como incluso insinuó la posibilidad de sancionar directamente a Armstrong si la UCI no intervenía, Verbruggen se vio obligada a crear una comisión de investigación, misión que encomendó a su compatriota Emile Vrijman, abogado especialista en temas de dopaje.

En su nota de ayer, la UCI reconoce implícitamente su culpa, acusa de engaño manifiesto a un periodista de L'Équipe -"nos dijo que sólo quería hacer un artículo que demostrara que Armstrong no tenía permiso para utilizar ningún producto prohibido gracias a su enfermedad"- y anuncia una investigación interna para saber quién de sus empleados le pasó los formularios al reportero.

Dos horas después de hacer público el comunicado, Mario Zorzoli, médico suizo, hombre clave en el organigrama antidopaje de la UCI, solicitó ser suspendido de sus funciones hasta que se haga la luz sobre el asunto.

Zorzoli, que trabajaba en la facultad de Medicina de Lausana antes de que lo fichara personalmente Verbruggen, puso en marcha todo el sistema de análisis de sangre preventivos y demás medidas que han permitido a la UCI tener un listado de sospechosos de dopaje sanguíneo, sobre quienes se hace el mayor número de controles.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 28 de febrero de 2006