EL DEFENSOR DEL LECTORColumna
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Cambios en el diario

El miércoles pasado, EL PAÍS introdujo en todas sus ediciones diversos cambios. El principal fue la conversión de los cuadernillos de Andalucía, Cataluña, Comunidad Valenciana, Madrid y País Vasco en secciones incorporadas al cuerpo central del diario. Esta reforma ha comportado la reordenación de los servicios, lo que ha supuesto la desaparición de la información autonómica del tiempo, las farmacias de guardia, los teléfonos de interés y el santoral, así como el dial radiofónico que se publicaba en Madrid y Andalucía.

Las páginas de Opinión han pasado de tres a cuatro, lo que ha permitido dar cabida a más cartas (que compensan en parte la desaparición del espacio dedicado a los lectores en los cuadernillos), la creación de un foro vinculado a la edición digital y la publicación del chiste de El Roto en todas las ediciones (hasta ahora sólo aparecía en los cuadernillos). También se ha ampliado a las páginas interiores la publicación de fotografías en color.

Desde el mismo miércoles, decenas de lectores han llamado, sobre todo desde Madrid, para quejarse por algunos de los cambios, fundamentalmente la desaparición del mapa del tiempo de la Comunidad, de los teléfonos de interés y de las farmacias de guardia. Pilar Biedma, por ejemplo, comentó: "Echo de menos el mapa del tiempo de Madrid y les agradecería que volvieran a ponerlo. Además, me había acostumbrado a una distribución de las informaciones y ahora me cuesta encontrarlas. Me ha pasado lo mismo que cuando en el supermercado cambian productos de estantería".

Al lógico desconcierto por los cambios se ha sumado esta vez la falta de información previa, lo que ha dado pie a bastantes quejas, creo que con toda razón. Los lectores de EL PAÍS están acostumbrados a que se les adelante en páginas informativas la película que el diario pondrá a la venta el viernes, el tomo de la enciclopedia del sábado o el volumen de fotografías del domingo. "Son ustedes libres de realizar el diseño que estimen oportuno. Pero en otras ocasiones nos han informado con anterioridad de los cambios que se iban a producir", comenta Felipe de Frutos Ruiz por correo electrónico.

El motivo de la reforma lo explica el director adjunto Vicente Jiménez: "Los cambios tienen como objetivo potenciar la información regional y local, colocándola en la calle principal del periódico, junto a secciones como España o Sociedad. Pretendemos hacer un diario más homogéneo e integrado, más racional y ajustado. Tratamos de liberar la información, en la medida de lo posible, de los corsés técnicos que imponen las ocho plantas de impresión en España y otras tantas en Europa y América".

Jiménez cuenta que los cuadernillos surgieron en la década de los noventa por motivaciones técnicas, y ahora, "nuevas soluciones tecnológicas nos permiten recuperar un modelo más natural y mejor compuesto". En algunos de los cuadernillos, añade, el corsé técnico ha obligado a que un día se disponga de 12 páginas de información, y el siguiente, sólo de cuatro, "en medio de la estupefacción de los lectores y de la insatisfacción de los que hacemos el periódico". Con la nueva ordenación, precisa, "las ediciones autonómicas tendrán una paginación estable y amplia".

El director adjunto prosigue: "No niego que el modelo de cuadernillo central tenía ventajas, en la medida en que recogía y acotaba la información local, pero, al mismo tiempo, la acorralaba, la separaba del resto del periódico, le restaba vuelo. Con el formato actual, estos asuntos pasan a competir con los del resto del diario ante los ojos del lector, ocupan un espacio similar en el escaparate del periódico, se convierten en una sección más y se integran en el conjunto en igualdad de condiciones".

Sobre las quejas de los lectores por la reducción de servicios comenta: "La percepción de los lectores es libre y la dirección de EL PAÍS comprende sus quejas. Se trata, sin embargo, de un fenómeno inexorable y en absoluto nuevo. Determinados contenidos clásicos de los periódicos, como la información de servicios, financiera, teléfonos, carteleras y agendas en general, emigran día a día a otros soportes, como Internet, que permiten una actualización inmediata y una consulta más ágil. En el caso de la información de las farmacias de guardia, ha sido la consolidación de los establecimientos de 24 horas lo que nos ha llevado a prescindir de ella. Reitero que nuestra voluntad ha sido racionalizar las páginas de servicios, y hacerlas homogéneas y homologables en cada edición. Todo ello sin sacrificar, por supuesto, su utilidad".

Las nuevas tecnologías y los cambios sociales obligan, ciertamente, a replantear la información de servicios. Antes de los cambios telefoneó una lectora, Rosa Muñoz, para pedir que se publicase a diario el nivel de contaminación en las diferentes zonas de Madrid. Es una petición que responde a una nueva preocupación.

Esta comunicante habitual recordaba con añoranza los tiempos en que el diario publicaba las fases de la Luna y las horas de salida y puesta del Sol. Es un buen recuerdo que comparte con Juan Manuel Larios, que el viernes pasado telefoneó para pedir que volviera a publicarse el tiempo de Madrid. El argumento para su reclamación es impecable: "No voy a dejar de leer este diario, porque es con el que me identifico. Pero así como yo soy fiel a EL PAÍS, pido que EL PAÍS sea fiel conmigo".

Los lectores pueden escribir al Defensor del Lector por carta o correo electrónico (defensor@elpais.es), o telefonearle al número 913 37 78 36.

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 25 de febrero de 2006.

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