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Xavier Folch dimite del Institut Ramon Llull

Borja Sitjà cree compatible el nuevo cargo con la dirección del Grec

El editor Xavier Folch presentó ayer la dimisión como director del Institut Ramon Llull (IRL) durante una reunión del consejo de dirección de esta institución celebrada ayer en Barcelona. La dimisión le fue aceptada, aunque el Departamento de Cultura no quiso entrar a evaluar ayer las causas ni tampoco el futuro de la entidad, que es la encargada de coordinar la presencia de la cultura catalana en la Feria Internacional del Libro de Francfort de 2007.

En la misma reunión se aprobó el nombramiento de Borja Sitjà como director del programa artístico de la cultura catalana en la feria de Francfort, el encuentro editorial más importante del mundo. Sitjà continuará al frente del festival Grec, al menos hasta que finalice la edición de este año.

Xavier Folch ha anunciado que en unas cuatro semanas se reincorporará al Grupo 62, del que fue director literario antes de asumir la dirección del Llull. Fuentes editoriales señalaron que el director se ha visto obligado a dimitir porque su idea del Institut Lull no se corresponde con la realidad de la entidad, que es "rudimentaria" y en los últimos tiempos incluso "inexistente". Las desavenencias con la consejera de Cultura, Caterina Mieras, han sido cada vez más frecuentes, por lo que desde hace semanas se especulaba con esta dimisión, que sitúa al instituto en una nueva crisis tras la que se produjo, precisamente, a raíz del nombramiento de Xavier Folch en mayo de 2004.

En aquel momento la decisión del presidente de la Generalitat, Pasqual Maragall, de que fuera él quien dirigiera la institución provocó fuertes desavenencias con el Gobierno balear, que acabó saliendo del Llull y creando su propio instituto.Folch aspiraba a una autonomía "real" para el instituto y a que éste fuera un organismo "mucho más activo", según fuentes editoriales cercanas al hasta ahora director del Institut Ramon Llull. En un año y medio de fuertes desavenencias con la consejera de Cultura, Caterina Mieras, Folch "ni tan sólo ha conseguido ser realmente nombrado director", según estas fuentes. El Llull es un organismo dependiente del Departamento de Cultura que aún no ha constituido el patronato del instituto tal como se acordó hace casi dos años.

En estas circunstancias considera Folch que debe ser alguien que tenga la confianza de la consejera quien dirija el Llull, algo que estima no es su caso. Folch indicó que va a a tratar de contribuir a una transición ordenada y gradual. Seguirá trabajando y procurará un traspaso tranquilo.

Fuentes cercanas al dimitido director apuntaron que el problema "es que así no se podía trabajar". Señalaron la paradoja de que Folch "cuenta con la confianza del presidente Maragall" y que para el director "el control tan estricto" de la consejera de Cultura no tiene sentido. "La consejera considera que todo el mundo tiene que pasar revista", añadieron gráficamente dichas fuentes, que recalcaron que en un organismo como el Llull es absurdo un control día a día. "Que se busque a alguien dispuesto a trabajar así", dijeron.

Por su parte, la consejera de Cultura rehusó comentar ayer la dimisión de Folch durante la presentación del acto final del Año del Libro y la Lectura en el Ayuntamiento de Barcelona. "Precisamente hemos enviado dos notas de prensa para no tener que comentar aquí este tema", indicó Mieras.

Las dos escuetas notas en las que se informaba de la dimisión de Folch y del nombramiento de Sitjà se limitaban a indicar estos hechos junto con la biografía de los dos interesados, sin ningún otro análisis. En declaraciones a Europa Press, Sitjà se mostró muy ilusionado con su nuevo cargo y consideró que podría ser compatible la dirección del festival de cultura catalana en Francfort con la dirección del Grec, "aunque más adelante habrá que verlo", indicó.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 21 de febrero de 2006