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Homenaje a Arthur Miller en Oviedo

Robert A. Miller, productor, escritor y director teatral y audiovisual, mantiene viva la impronta de su padre, el dramaturgo estadounidense ya fallecido Arthur Miller, que en 2002 recibió en Oviedo el Premio Príncipe de Asturias de las Letras.

El sábado, Robert Miller participó en la capital asturiana en un homenaje que la Fundación Príncipe de Asturias, con motivo de su 25º aniversario, tributó a su progenitor, y que se prolongará en diversas localidades de la región con la proyección de siete películas inspiradas en otras tantas creaciones del dramaturgo. Acompañado por el actor José Sacristán, Robert Miller sostuvo la vigencia de la obra de su padre: "Las cosas cambian, pero no del todo. En los años sesenta y setenta pensaba que habíamos logrado grandes cambios por los derechos civiles, contra la guerra... Pensaba que ya estaba hecho y, sin embargo, hoy tenemos que luchar por lo mismo".

Por eso es útil volver a Arthur Miller, que, según su descendiente, "impartía esperanza en sus mensajes y en eso radica el poder y la potencia de su obra, que trasciende de una época determinada". El autor de La muerte de un viajante, Las brujas de Salem y otros títulos señeros, sintió "la fascinación por España" por la influencia de una de sus esposas, la fotógrafa Inge Morath, y por el emocionado recuerdo de un amigo de infancia y juventud que murió en la defensa de la II República española tras alistarse en las Brigadas Internacionales.

"La época de Franco marcó a su generación. Se sintió comprometido y eso tuvo una gran influencia en su visión del mundo. España le ayudó a encontrar su propia voz", sostuvo Robert Miller. Su voz, hoy, sigue haciéndose oír y conmoviendo conciencias.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 20 de febrero de 2006