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El rechazo de los catalanes al PP sube al 85,7%

Cuatro de cada diez encuestados se sienten cómodos en el Estado de las autonomías

El Partido Popular está alcanzado cotas de impopularidad nunca vistas en Cataluña. Así lo apunta la última encuesta del Centro de Estudios de Opinión de la Generalitat, hecha pública ayer, según la cual el 85,7% de los catalanes se sienten distantes o muy distantes del partido conservador. Este porcentaje de rechazo es 7,5 puntos superior al registrado hace tres meses por otra encuesta de la Generalitat y 19 puntos más alto que el atribuido por un estudio del Centro de Investigaciones Sociológicas centrado en Cataluña y realizado en el año 2000.

La encuesta fue efectuada entre el 19 y el 23 de diciembre, antes de la última ofensiva anticatalana del PP, que se ha traducido en la recogida de firmas y la emisión de anuncios contra la reforma de Estatuto que se tramita en el Congreso.

A partir de 1.000 entrevistas, el sondeo atribuye al PP un nivel de rechazo muy superior al de cualquier otro partido político en Cataluña. A gran distancia de los populares se sitúa Esquerra Republicana (ERC), con el 57% de los encuestados que se declaran distantes o muy distantes de su política. Le siguen Iniciativa per Catalunya (54,8%), Convergència i Unió (54,2%) y el Partit dels Socialistes de Catalunya (41,5%).

Por el contrario, sólo el 1,9% de los catalanes declaran sentirse muy próximos al PP, porcentaje que era del 3,5% en la oleada de noviembre, realizada tras el debate de política general.En general, todos los partidos pierden apoyos por parte de quienes en anteriores encuestas se declaraban "muy próximos" a sus políticas. En cambio, quienes sólo se definían "próximos" a un partido, ahora incrementan su fidelidad. El PP es la única excepción, pues también pierde un punto en este apartado. Con todo, el partido que sigue generando mayores simpatías es el PSC (29,1%), seguido de CiU (15,7%), ERC (14,6%) e ICV (8,5%).

A la pregunta de si Cataluña es una nación, tal como recogía el proyecto estatutario votado por el Parlament, el 54,5% de los encuestados responden afirmativamente, mientras que el 38,4% afirma que no. Con ello, la ciudadanía marca distancias con sus representantes políticos, pues la definición de Cataluña como nación fue apoyada por el 90% de los diputados de la Cámara autónoma. El director del Centro de Estudios de Opinión, Gabriel Colomé, recordó que la encuesta "está hecha entre el conjunto de la ciudadanía y no solamente entre los que votan y eligen a los diputados". Este distanciamiento tiene un precio. El 80,5% de la población desconfía abiertamente de los políticos.

Sobre el sentimiento de pertenencia a España y a Cataluña, la encuesta refleja una clara dualidad: la opción más citada por los encuestados (42,8%) es la que les define de tan catalanes como españoles. En segundo lugar (24%), la de más catalanes que españoles. El 9,7% de los entrevistados se consideran sólo españoles, mientras que el 15,2% se siente sólo catalán.

En general, los encuestados sitúan a sus padres hacia posiciones de pertenencia más española que ellos mismos, lo cual, en opinión de Colomé, se entiende porque los hijos de aquellas familias venidas a Cataluña desde otras partes de España adoptan, en general, una identidad "más catalana" que la de sus padres. El grupo de edad más joven -entre 18 y 34 años- es en el que se hace más presente el sentimiento catalán.

Los agnósticos y no creyentes también tienen un sentimiento catalán más acusado que los creyentes, mientras que quienes hablan otros idiomas aparte del catalán y el castellano tienen un sentimiento de pertenencia más catalán.

Esta pregunta entronca directamente con la que interroga a los ciudadanos sobre qué relación administrativa debería existir entre España y Cataluña. El 36% de ellos creen que debe mantenerse como una comunidad autónoma de España. El 32,4% opina que debería ser un Estado dentro de una España federal, mientras que el 14,8% se inclina por la independencia. La última opción (10,1%) es la de definir a Cataluña como "una región de España".

El estudio también destaca el discreto grado de religiosidad de los catalanes. Aunque el 55% de los encuestados se consideran creyente, la participación en la liturgia religiosa no deja de disminuir. Y es que sólo el 17,9% de quienes afirman tener alguna religión acuden al menos una vez por semana a su centro de culto. El 45% acude menos de una vez al mes y el 24,8% afirma no asistir nunca a oficios religiosos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 18 de febrero de 2006