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El Ejército británico detiene a un cabo tras el escándalo de palizas a iraquíes

Dos testigos en el juicio contra Sadam Husein aseguran que les han obligado a comparecer

La policía militar del Reino Unido detuvo el domingo por la noche a un militar en activo por su presunta relación con el vídeo difundido ese día en el que se ve a ocho soldados británicos propinando una brutal paliza a cuatro quinceañeros iraquíes recién detenidos. El Ministerio de Defensa confirmó ayer la detención, aunque no la identidad del detenido, que según los medios es el cabo Martin Webster. No está claro si ha sido detenido en calidad de acusado o de testigo, aunque se cree que fue el autor de la filmación o intervino en el montaje de las imágenes.

"La investigación de la policía militar sobre estas gravísimas acusaciones acaba de empezar. Esta investigación es la máxima prioridad de la policía militar. No sería apropiado hacer más comentarios", señaló el ministerio.

Las imágenes han añadido leña a la indignación del mundo árabe, tras las viñetas de Mahoma. En este contexto, ayer se reanudó en Irak el juicio contra Sadam Husein, entre acusaciones de dos de los testigos de que habían sido obligados a comparecer.

También ayer se supo que los soldados que aparecen en el vídeo, filmado a principios de 2004 en una base británica al sur de Irak, pertenecen al Primer Batallón de Infantería Ligera, con base en Alemania. Curiosamente, el batallón presume en su página de Internet de poseer un sistema disciplinario "único en el Ejército británico". El batallón es conocido por su especial lealtad a la corona, hasta el punto de que sus componentes no han de jurar fidelidad a la reina porque esa fidelidad se da por descontada.

Las autoridades británicas continuaron ayer prometiendo mano dura con los autores de la paliza, aunque la calificaban de episodio aislado. De 189 episodios de presuntos abusos denunciados por iraquíes, 169 se han cerrado por considerarse infundados o sin pruebas suficientes. Hasta ahora han sido condenados por abusos tres soldados. El juicio contra siete paracaidistas se vino abajo por falta de pruebas. Otros tres están acusados de crímenes de guerra y cuatro están pendientes de juicio por la muerte de un civil.

La difusión de las imágenes intensificó la indignación en el mundo árabe. Para el Bahrain Tribune, publicado en inglés, el vídeo no podía haber aparecido en peor momento. "El mundo árabe e islámico está ya sentado sobre un barril de pólvora por las caricaturas ofensivas". "La ilusión de que los británicos eran una fuerza amiga ya no está ahí. El vídeo ha destapado la animosidad profunda que tienen por los iraquíes", añade.

Por otra parte, en Bagdad, se reanudó ayer el juicio contra Sadam Husein y siete ex colaboradores, tras el boicoteo de las dos sesiones anteriores, entre nuevas diatribas del dictador contra el juez. En otra jornada caótica, dos testigos, ex colaboradores de Husein, se negaron a declarar y denunciaron haber sido llevados por la fuerza.

Sin abogados

"Me han traído a la fuerza", dijo Husein al entrar en la sala, vestido con una chilaba en vez de traje, y sin sus abogados, que se niegan a asistir por considerar parcial al tribunal, presidido por el kurdo Rauf Abdel Rahman, que sustituye al dimitido Rizgar Amin. "Abajo los traidores, abajo con Bush", gritó.

Los dos testigos, Ahmad Judair, ex director de la Oficina Presidencial, y Hasan al Obeidi, ex responsable de Inteligencia Exterior, que estuvieron detenidos, se negaron a vincular a Husein con la matanza de 148 chiíes en 1982 en Dujail, al norte de Bagdad. Uno de ellos acusó al fiscal jefe de haber pertenecido a los servicios de inteligencia del dictador. El juicio se aplazó hasta hoy.

Por otra parte, al menos 15 personas murieron y 30 resultaron heridas en un atentado en Bagdad, mientras hacían cola frente a un banco para cobrar cheques del Ministerio de Abastecimiento, en compensación por no haber recibido sus raciones de alimentos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 14 de febrero de 2006