Seis parodias en el concurso de 2006

La imagen reciente más provocadora la plasmó el año pasado sobre el escenario del teatro Falla el cuarteto sevillano Vaya Cruz al presentarse como los tres crucificados del Nuevo Testamento. Sus letras fueron al final más inocentes que su puesta en escena. "La Iglesia tiene que ser machista porque tiene que ser Su Santidad El Papa, porque si no fuese así, no vea como quedaría Su Santidad La Mama", decían en la presentación.

Hasta seis agrupaciones han recurrido en el concurso oficial de agrupaciones de 2006 a parodiar o criticar la Semana Santa o la religión. Con todo, hay una que sobresale por encima de las demás y que figura en todas las quinielas como una de las chirigotas que aspiran al trono que el año pasado conquistó El Canijo de Carmona con sus singulares espermatozoides en Los que salimos por gusto.

Es el experimento que han cuajado con éxito la chirigota de Manolito Santander -autor del pasodoble Me han dicho que el amarillo, convertido en el himno de la afición cadista- y, El Libi. Representan a una cuadrilla de cargadores. Encima del paso, ningún Cristo o Palio. Sólo una lavadora vieja rodeada de plantas.

En el popurrí lo bordan. "Con un golpe de martillo, comenzamos a cargar...", dice el capataz que encarna El Libi, un chirigotero irreverente, polémico, ocurrente y original, mientras golpea con el grifo que lleva en la mano.

Su traje de chaqueta plagado de gotas de cera provoca la risa fácil, así como sus golpes continuos desternillantes con los que homenajea, según asegura, el mundo de la carga. "En el carnaval de Cádiz se puede tocar todo menos las cachas de las ninfas", afirma El Libi para explicar su filosofía sobre la libertad de Don Carnal frente a Doña Cuaresma. "Me gustaría acabar preso cantando en el carnaval. Prefiero pasarme de polémico que quedar como un pelota", añade El Libi.

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