Cartas al director
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Solidaridad con Dinamarca

Departamento de Ciencia Política de la UNED - 06 feb 2006 - 23:00 UTC

He tenido el privilegio de vivir en Dinamarca, estudiar su idioma y conocer sus gentes. Es difícil pensar que pueda haber gente más solidaria, tolerante y respetuosa con los demás. Dinamarca ha sido siempre un referente moral de primer orden para todos los amantes de la libertad: los daneses se negaron a colaborar con los nazis en la deportación de los judíos a las cámaras de gas, lideraron el embargo comercial a Suráfrica en tiempos del apartheid y promulgaron unas más que generosas leyes de asilo político de las cuales se han beneficiado miles de perseguidos de todo el mundo.

Por ello, la injusticia y la sinrazón de la furia contra Dinamarca a la que asistimos estos días a raíz de la publicación de las caricaturas de Mahoma en la prensa danesa resultan estremecedoras. Muchos contemplamos abatidos la inmensa magnitud del muro de incomprensión y prejuicios que se ha revelado ante nosotros y nos cuestionamos sinceramente las posibilidades de establecer un diálogo fructífero entre Europa y el mundo musulmán. Tiempo habrá para la reflexión. Lo más inmediato, urgente e ineludible hoy es la solidaridad. Todos debemos ser daneses. Ellos lo harían por nosotros sin dudarlo un solo minuto.

* Este artículo apareció en la edición impresa del lunes, 06 de febrero de 2006.

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