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Patrimonio paraliza unas obras municipales por dañar un muro histórico

La Comunidad e IU sostienen que la valla de la Casa de Campo era del italiano Sabatini

El Gobierno de Esperanza Aguirre ha ordenado al Ayuntamiento de Madrid que paralice una parte de las obras de la M-30 junto a la Casa de Campo. La Dirección General de Patrimonio considera que el Consistorio ha derribado seis tramos de una cerca de mampostería y pedernal que contaba con la máxima protección legal. La valla, sostiene, era obra de Francesco Sabatini, arquitecto italiano del siglo XVIII que rodeó con esta cerca el entonces bosque real de la Casa de Campo. El Ayuntamiento niega este extremo.

El director general de Patrimonio de la Comunidad, Javier Hernández, explicó ayer que su departamento ha comunicado al gobierno municipal, dirigido por el alcalde Alberto Ruiz-Gallardón, que las obras asociadas a la reforma de la M-30 -a la altura del Club de Campo- para construir un colector y un estanque de tormenta deben quedar paralizadas, a causa de los daños sufridos por la cerca. Se trata de un tapial diseñado, según el Gobierno regional, por el arquitecto italiano Francesco Sabatini y que está protegido por la Ley de Patrimonio. Fue reparada en el XIX y sus albardillas (los bordes superiores) son de granito.

Según Hernández, el Ayuntamiento derribó en seis lugares diferentes la tapia para permitir el paso de los camiones que están trabajando en la construcción de un colector y un estanque de tormentas, obras asociadas a la reforma de la M-30.

El gobierno municipal sostiene que los tramos de la cerca derribada no están protegidos por ninguna ley, ya que se trata de la valla del Club de Campo y, por tanto, es una tapia sin valor histórico alguno. El Consistorio alega, además -según explicó Hernández-, que según una ficha del Plan General de Madrid, de 1997, la valla puede ser sustituida.

Sin documentos

Sin embargo, el director general de Patrimonio sospecha que el Ayuntamiento se equivoca, ya que en los archivos de la Comunidad de Madrid no se ha encontrado ningún documento que avale la afirmación de que existe permiso para derribar el tapial. "Les hemos pedido que nos demuestren que la valla podía ser retirada. Quizá tengan razón, pero nosotros no encontramos la ficha del plan general que dicen", afirma Javier Hernández.

Concha Denche, portavoz de Medio Ambiente y Cultura del Grupo Municipal de IU, habla de "tremendos daños en una valla que es parte de la memoria de la ciudad". "La tapia ha sido destrozada y no se puede restituir. Era el límite del reservado de caza real y un trozo fundamental de la historia de la resistencia de la ciudad durante la Guerra Civil contra las tropas golpistas", señala.

Denche, que denunció la semana pasada los daños al tapial, recuerda que los daños no son sólo históricos, sino también ambientales. "Para que los camiones de la obra pudieran pasar han hecho vertidos de zahorra sobre el río. Es una zona donde existe vegetación de ribera, reidoras, garzas, cormoranes y diversas especies de fauna piscícola. Es una de las áreas naturales mejor conservadas de la capital", protesta.

La edil de IU recuerda que su grupo ya ha presentado denuncia ante la Confederación Hidrográfica del Tajo, así como en la Dirección General de Patrimonio. "Por cada uno de los seis boquetes abiertos, Patrimonio podría imponer sanciones de más de 600.000 euros", subraya. A las denuncias de IU se sumó la semana pasada Ecologistas en Acción. "Son daños irreparables en una zona de la valla que estaba en un estado de conservación excelente", afirmó Juan García, su portavoz.

La zona donde se encuentra la parte de la valla destrozada está situada al noreste de la Casa de Campo, en el límite con el río. Ésa es la zona donde está ubicado el Club de Campo; de ahí que el Ayuntamiento asegure que el muro pertenece a dicho recinto.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 5 de febrero de 2006