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Análisis:

Un equipo que no se rompe

Hay una lectura muy positiva de lo que ayer ocurrió en el partido entre España y Polonia, resuelto con brillantez por el combinado que dirige Juan Carlos Pastor. A la selección le costó encarrilar el partido. Las cosas no le salieron al principio ni en defensa ni en ataque. Sin embargo, el equipo siguió entero y luchando por la victoria hasta que consiguió cohesionar sus líneas y comenzar a jugar un gran balonmano. Costó, nadie lo duda, pero España demostró que es un equipo que no pierde la compostura, que es capaz de mantener vivo el espíritu incluso cuando las cosas no van bien y que no se rompe.

Eso no es nuevo en la selección de Pastor. Ya en Túnez, durante el Mundial en la que se conquistó el título, se pasaron momentos difíciles, en los que la moral podía resquebrajarse, antes de acabar ganando la medalla de oro mundialista. Esta vez, en Suiza, el equipo tuvo altibajos en el primer partido contra Alemania. Muchas cosas no funcionaron. Pero cuando todo parecía perdido, con tres goles abajo a falta de cinco minutos, España demostró la calidad que atesora y dio la vuelta al marcador hasta empatar el partido y disponer incluso de un balón para decidirlo a su favor.

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La amplia victoria que ayer logró frente a Polonia deja a España en una inmejorable situación para alcanzar las semifinales. Hoy jugará contra Ucrania, el equipo más flojo del grupo, que entró casi de rebote en esta ronda al ganar a Suiza en la última jornada de la primera fase pero que se mantiene sin sumar ni un punto en esta segunda fase. Resulta difícil imaginar que España pueda tropezar con esta piedra. Más bien todo lo contrario.

Es una buena ocasión para mejorar el average y afrontar mañana el último partido contra Eslovenia, que será una piedra de toque, tal como ya lo fue Francia, para dilucidar las posibilidades reales de repetir el oro de Túnez. Estamos en un Europeo y las cosas no serán fáciles. Sin embargo, me sorprendería no ver a España al menos en las semifinales.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 1 de febrero de 2006