Una exposición en La Capella retrata los desequilibrios sociales en Caracas

¿Qué es lo queda en las calles de Caracas del sueño megalómano que en los años cincuenta quiso convertirla en una gran metrópoli de vanguardia? El artista Alexander Apóstol (Caracas, 1969) responde a la pregunta con una exposición, titulada Yo soy la ciudad, que relata el fracaso de aquella utopía. La exhibición, abierta en la sala La Capella (Hospital, 56) hasta el 2 de abril, toma su título de un texto de Le Corbusier, en el cual también se centra la videoinstalación homónima que abre el recorrido. En ella un travestido caraqueño articula, sin generar sonido alguno, los conceptos sobre la casa ideal enunciados por el célebre arquitecto, que pasan como subtítulos en la pantalla, mientras el maquillaje del locutor se va descomponiendo, así como lo hacen las mansiones de Caracas.

"Caracas, como el protagonista de la proyección, pretende ser algo que no es", afirma Apóstol, que, tras una amplia trayectoria como fotógrafo, se estrena en el mundo del vídeo con las siete piezas que forman la exposición. A través de ellas, el artista va dibujando el retrato de un ciudad llena de desequilibrios, donde la riqueza convive con la pobreza más absoluta. Su objetivo no es indagar en las razones del fracaso, sino revelar cómo se presenta en la actualidad. Las contradicciones se pueden ver en Prototipo de vivienda de país petrolero, que alterna irónicos planos arquitectónicos de chabolas con secuencias reales del monumento al petróleo, situado en una céntrica plaza y transformado en un refugio para personas sin techo. Más contradicciones: Documental, un vídeo que retrata unas personas en una mísera chabola mirando fascinadas en un televisor un documental histórico sobre los logros de la modernidad y el desarrollo de la ciudad. "Un desarrollo que nunca llegó a ser", concluye Apóstol.

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