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'La izquierda, el poder y otros ensayos' reúne textos de Aranguren de 1982 a 1996

Cuando Ignacio Sotelo, catedrático excedente de Sociología, entró en el comité federal del PSOE, su amigo José Luis Aranguren (Ávila, 1909-Madrid, 1996) le espetó: "¿Cómo puede un intelectual estar dentro de un partido? Dejarás de ser político o intelectual". Y es que el filósofo, del que este año se cumple el décimo aniversario de su muerte, pensaba que el intelectual debía "hacer crítica del poder desde fuera del poder", y se aplicó el cuento. En las páginas de EL PAÍS y de la revista Claves de la Razón Práctica reflexionó sobre el Gobierno socialista de Felipe González, y estos artículos, que abarcan desde 1982 a 1996, se recopilan ahora en La izquierda, el poder y otros ensayos (Trotta).

El Círculo de Bellas Artes de Madrid acogió anteayer la presentación del volumen en un coloquio en el que participaron Sotelo; Elías Díaz, catedrático emérito de Filosofía del Derecho, y Antonio García Santesmases, profesor de Filosofía Política de la UNED y responsable de la edición. "La izquierda, el poder y otros ensayos es una obra que trata dos cuestiones interrelacionadas: un repaso a la historia del Gobierno socialista y la autobiografía intelectual de la última etapa de Aranguren", resumió Díaz.

Un partido antipartidos

"Cuando el PSOE gana las elecciones de 1982, Aranguren muestra un optimismo prudente. Piensa que con UCD ha surgido la democracia formal y que hay que recuperar la democracia real", recuerda Sotelo. "Pero enseguida dice que todos los partidos prometen y defraudan al llegar al poder, y que el PSOE es en apariencia de izquierdas, pero en realidad es de centro-derecha". Pese a ese desencanto, subraya Sotelo, "afirma que no hay alternativa porque AP está en la extrema derecha". Aranguren pone sus esperanzas en "un partido antipartidos, que denuncie y vigile al Gobierno y no tenga ninguna aspiración de poder", explica Sotelo, y cita a los verdes alemanes, preocupados por el ecologismo, el pacifismo y el feminismo.

"Aranguren habla de tensión entre la ética y la política. Por ejemplo, cuando se celebra el referéndum de la OTAN dice que éticamente hay que decir no, y desde el punto de vista político hay que ser responsable y decir que sí", señala Sotelo. "Hace el análisis y marca su posición: 'Yo voy a votar no".

Para Elías Díaz, Aranguren "no alcanzó a ver que venían ocho años de Gobierno popular y se despreocupó. Le parecía un vestigio verbal y nostálgico". Y García Santesmases afirmó que el filósofo conectaría mejor con la España de hoy. "Entendería mejor la alianza de civilizaciones y la salida de las tropas de Irak que el sometimiento de Felipe González a los euromisiles; y estaría bien conocer la opinión sobre el Estatut de alguien que creía que Cataluña era la solución, no el problema".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 19 de enero de 2006