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Un ex vigilante mata a tiros en Correos a dos compañeros y se suicida

Otra guardia de seguridad, herida muy grave tras recibir seis impactos en el tórax

Manuel Ramírez Torrecilla, ex vigilante de la empresa Orma Seguridad, mató ayer a dos de sus ex compañeros que custodiaban las obras de reforma de la antigua sede central de Correos, en la plaza de Cibeles, y luego se voló la cabeza. El ex guarda, de 35 años, aparcó de mala manera su coche junto a la entrada al edificio de la calle de Montalbán y, sin mediar palabra, disparó con una escopeta de repetición contra tres vigilantes que le salieron al paso. Sólo una empleada sobrevivió, a pesar de recibir seis impactos. La empresa Orma atribuye la acción de Ramírez a "un problema personal".

Los pocos testigos de los hechos vieron cómo, sobre las 18.19, un hombre aparcaba de forma brusca un Renault Mégane Scenic plateado a la entrada del pasadizo para vehículos de la fachada de Correos que da a la calle de Montalbán, muy cerca de la esquina con la calle de Alcalá. El hombre, Manuel Ramírez Torrecilla, de 35 años y ex vigilante de seguridad, se bajó con una canana a la cintura repleta de munición y una escopeta de caza Franchi de repetición, cuyo calibre no ha sido especificado.

Ramírez fue directamente hacia el interior del patio de Correos, escopeta en mano y canana a la cintura. Primero se topó con Juan Antonio Jiménez Ortega, el vigilante de la garita de la entrada, que al verle llegar le salió al paso. "¿Adónde vas?", fueron las últimas palabras de Jiménez Ortega, de 49 años, antes de que Ramírez le disparase a bocajarro entre seis y siete tiros, que le reventaron el cuello y la cara. Murió en el acto.

Al oír las detonaciones, otros dos vigilantes del edificio, Manuel Montañés Riesco e Inés García Pedregosa, salieron por una puerta lateral para ver qué estaba ocurriendo. Ramírez se los encontró de frente, casi en fila india, y abrió fuego contra ellos en repetidas ocasiones, alcanzándolos en varias partes.

El hombre, Manuel Montañés Riesco, de 50 años, recibió un tiro en el estómago, con orificio de entrada y salida. Cuando llegaron los servicios de emergencia hasta la vieja sede de Correos lo hallaron en parada cardiorrespiratoria y, aunque lograron recuperarle y trasladarle aún con vida al hospital Clínico, falleció nada más ingresar en el centro hospitalario.

La mujer, Inés García Pedregosa, de 49 años, recibió seis disparos en el hemitórax derecho, por lo que fue trasladada hasta el hospital Gregorio Marañón, donde quedó ingresada en estado grave. Hasta el centro hospitalario se acercaron el marido y una hermana de la víctima.

Los tres tiroteados quedaron en el suelo del patio de Correos, mientras otro vigilante y un trabajador de las obras del edificio veían estupefactos la escena.

El ex guarda de seguridad dio unos pasos más por el patio del Palacio de Telecomunicaciones, en obras para reconvertirlo en la nueva sede del Ayuntamiento de Madrid. Luego, se apuntó con la escopeta directamente a la cabeza y se suicidó.

Ramírez Torrecilla había trabajado en la empresa Orma Seguridad entre el 19 de noviembre y el 27 de diciembre, día en que pidió la baja voluntaria tras las quejas de algunos compañeros sobre su comportamiento.

Orma Seguridad atribuyó en un principio la acción de su ex empleado a "un problema personal" y aseguró que nunca dio muestras de "problemas psicológicos ni trastorno psíquico alguno durante el proceso de selección". Pero más tarde, la empresa aseguró que sí había habido problemas con Ramírez durante su trabajo.Hasta el lugar del suceso se acercó el marido de la mujer herida, Inés García Pedregosa, que al enterarse de lo sucedido tuvo que ser atendido por una psicóloga, según fuentes de Emergencias Madrid.

"Estamos destrozados con la desgracia que ha ocurrido y todavía hay compañeros nuestros allí", aseguró la persona de Orma que atendió en la tarde de ayer la llamada de este diario. Fuentes de la empresa aseguraron que Manuel Ramírez había trabajado en el citado edificio de Correos con las tres personas contra las que disparó.

Un testigo del suceso aseguró que, antes de despedirse, Ramírez había prometido volver para resolver "algún problema", sin precisar cuál. "Es posible que el agresor no fuese al edificio para matar a estas tres personas, sino porque quería vengarse de la empresa, quizás iba buscando al jefe de equipo", explicaron fuentes de la investigación.

La policía ignora por el momento cuál ha sido el móvil del tiroteo, pero sospecha que la intención inicial de Ramírez era otra. El hecho de que el vigilante llevara en su coche varias cananas más repletas de munición les hace pensar que quizás pretendiera hacerse fuerte en el edificio para cursar algún tipo de reclamación.

Enajenación mental

Constantino Méndez, delegado del Gobierno en Madrid, afirmó ayer, en declaraciones a la Cadena Ser, que el agresor debía de sufrir algún tipo de "enajenación mental". Méndez cree que los desencadenantes del suceso pudieron ser los "problemas laborales" que atravesaba el agente de seguridad, cuya conducta describió como "propia de un loco". "Estaríamos ante un episodio de enajenación mental producida, seguramente, por una visión perturbada de los problemas laborales que le afectaban", añadió.

Ramírez, de nacionalidad española y sin antecedentes penales, vivía en una pensión en Madrid, según sus ex compañeros de trabajo. No obstante, residía habitualmente con su madre en el pueblo abulense de La Adrada, según Efe. Era soltero y tenía dos hermanas. Ramírez Torrecilla formaba parte desde hace años de la Asociación de Cazadores de La Adrada.

Por su parte, compañeros de trabajo de Ramírez le definieron ayer como "una persona rara y huraña". Sin embargo, hasta la fecha había superado con éxito las pruebas del Ministerio del Interior que le habilitaban para ejercer de vigilante y de escolta de seguridad privado.

Orma Seguridad precisó ayer que el servicio que había realizado en el edificio de Correos era sin armas. "El agresor era un antiguo trabajador de esta empresa, el cual únicamente había prestado servicio durante un mes. Su fecha de alta era del 19 de noviembre de 2005. El 27 de diciembre de 2005 cursó baja voluntaria", señalaron desde la empresa de seguridad.

"Queremos desmentir en todo momento que está persona haya tenido ningún tipo de conflicto ni laboral ni de cualquier tipo con la empresa. También desmentimos que esta persona hubiese sido despedida por la empresa, sino que su baja tiene carácter voluntario", recalcó la empresa en un primer comunicado emitido un par de horas después de los homicidios.

De hecho, Manuel Ramírez, sostuvo la empresa, "en ningún momento dio muestras de tener ningún tipo de problema psicológico ni trastorno psíquico alguno, siendo su comportamiento absolutamente normal en su proceso de selección".

Sin embargo, al cierre de esta edición la empresa emitió un nuevo comunicado en el que aseguraba que el 22 de diciembre pasado "se recibe por parte de la inspección de servicios de la empresa un escrito firmado por los operativos [trabajadores] que prestaban servicio en el palacio de Correos solicitando la retirada del servicio de Manuel Ramírez Torrecilla por considerarle un individuo conflictivo y manifestar, a criterio de estos operativos, una falta clara de deontología profesional".

"Una vez recibido el escrito", continúa el comunicado, "la empresa procede a adoptar medidas inmediatas citando al mencionado Manuel Ramírez Torrecilla para contrastar la queja de sus compañeros. Éste negó en todo momento los hechos y manifestó que todo se debía a una animadversión contra él por parte de sus compañeros".

El comunicado prosigue: "De cualquier forma, una vez evaluada la declaración de Ramírez, finaliza la relación laboral con esta empresa, firmando éste su baja voluntaria en la misma con fecha del 27 de diciembre de 2005".

El arma con el que Manuel Ramírez realizó los disparos no pertenecía a la empresa, "y además, el servicio que realizó en el Palacio de Correos durante su corta permanencia no era un servicio armado", añadieron fuentes de Orma Seguridad.

Otro de los vigilantes de la empresa, testigo de los hechos, "salvó la vida de milagro", según fuentes de la investigación.

Orma Seguridad había sido contratada por las empresas que realizan las obras de reforma en el Ayuntamiento de Madrid, FCC y Dragados, según explicaron ayer fuentes municipales.

Una portavoz del servicio de Correos confirmó que ninguno de sus vigilantes se había visto implicado en el tiroteo. "Tenemos cuatro vigilantes de seguridad en los lugares que aún pertenecen a Correos: la oficina central del Palacio de Telecomunicaciones y el Museo Postal, pero ninguno ha resultado herido", explicó dicha portavoz.

El cordón de seguridad establecido en la calle de Montalbán por la policía fue retirado sobre las 20.45 horas. Tras el traslado a los servicios forenses de los cadáveres, donde se les realizará la autopsia, en la zona continuó trabajando un equipo del Servicio de Limpieza Urgente del Ayuntamiento (SELUR) con dispositivos de agua a presión para eliminar las manchas de sangre del pavimento del pasadizo donde se produjeron los disparos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 10 de enero de 2006