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OPINIÓN DEL LECTOR

Transporte público, ¿cómo explicarlo?

¿Cómo explicar las sensaciones y sentimientos que experimenta un padre cuando está en una parada de autobús con su hijo de tres años? Una parada de Madrid, por la que pasan tres autobuses con una frecuencia teórica de 10-13 minutos cada línea. ¿Cómo explicar esos sentimientos cuando son las 8.50, tenemos -1 grados y ves que, después de media hora esperando, la nariz y mejillas de tu hijo han adquirido un color rojo intenso?

Señora Aguirre, señor Gallardón (y los menciono no por su filiación, sino porque son mi presidenta y mi alcalde), ¿lo entenderían? ¿Lo han experimentado? No lo creo. Si así fuese, no lo estarían permitiendo.

Si las obras generalizadas son las que provocan el daño y el perjuicio. Si nosotros, los usuarios del transporte público, somos los que sufrimos los daños y los perjuicios, ¿me quieren explicar por qué, además, tenemos que correr con los gastos?

Y no me vengan con que el incremento en gastos es "en su mayor parte" por la subida de los carburantes. Con autobuses que tardan más de 10 minutos en recorrer 30 metros, eso, sencillamente, no cuela. ¿No sería más lógico que el proyecto Calle 30 incluyese compensaciones a la EMT por daños y perjuicios?

Así, por ejemplo, la EMT podría permitirse incrementar frecuencias, bajar tarifas o, simplemente, no subirlas mientras se vea imposibilitada de dar el servicio con la calidad requerida.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 19 de diciembre de 2005