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OPINIÓN DEL LECTOR

Tirso de Molina se queda sin árboles

En la plaza de Tirso de Molina ya no quedan casi árboles. Los talan con nocturnidad y aparentemente sin criterio, un día uno, otro día tres... No los cortan todos a la vez para que vayamos tragando y tragando, pensando que alguno se salvará. ¿Les molestaba tanto un árbol que había junto a la boca del metro? ¿Les molestaban los árboles que bordeaban la plaza?

Paradójicamente parece que la plaza se va a convertir en un mercado de plantas y flores que nadie ha pedido. Los árboles de la plaza eran enormes, con sus troncos robustos y su sombra agradecida.

No me he tomado la molestia de ir a contar los anillos en los troncos pelados, pero no hace falta hacerlo para saber que seguramente llevaban allí desde principios del siglo XX, o antes.

Supongo que, cuando la plaza esté terminada, colocarán arbolitos nuevos, como los que ponen en las maquetas estos nuevos arquitectos que llenan nuestras ciudades de hormigón y diseño. Esos arbolitos asfixiados tardarán una eternidad en convertirse en ejemplares como los que el Ayuntamiento ha cortado sin motivo. Al salir del metro un lunes, varios vecinos nos quedamos sin palabras, mirándonos con tristeza, viendo cómo avanzan las vallas y las obras y arrasan a su paso lo poco vivo que quedaba. ¿Es legal lo que le están haciendo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 18 de diciembre de 2005