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Retos y apuestas de una colección

En la pasada edición de París Photo, España fue el país invitado y la Colección de Fotografía de la Comunidad de Madrid fue la escogida para representar, en la exposición central del recinto, a las colecciones públicas españolas. Rosa Olivares, comisaria de la selección de España, escogió un conjunto muy representativo de obras que iban desde los clásicos Ramón Masats y Juan Manuel Castro Prieto hasta las más jóvenes Pilar Albarracín, Carmela García y Pilar Pequeño, pasando por los hoy muy galardonados Alberto García Alix y Cristina García Rodero. Todo el mundo estuvo de acuerdo en que la fotografía española goza de un excelente nivel: hubo afluencia de visitantes y excelente crítica, mientras que las galerías invitadas vendieron bien a los jóvenes y no tan jóvenes creadores españoles.

La colección de la Consejería de Cultura de Madrid es un compromiso con la historia del arte español y la creación actual

Esta colección de fotografía de la Consejería de Cultura y Deportes de la Comunidad de Madrid constituye un gran pilar dentro del conjunto de la colección. Incluye, por orden alfabético, obras de Rafael Agredano, Ana Laura Aláez, Alfonso, Luis Baylón, Sergio Belinchón, Javier Campano, Biel Capllonch, Vari Caramés, Castro Prieto, Català Roca, Toni Catany, Daniel Chus Peters, Ricky Dávila, Joan Fontcuberta, Pere Formiguera, Álex Francés, Ferran Freixa, Jorge Galindo, Alberto García Alix, Cristina García Rodero, Carmela García, Maya Goded, Pierre Gonnord, Ciuco Gutiérrez, Cristina Lucas, Chema Madoz, Ramón Masats, Santos Montes, Isabel Muñoz, Aitor Ortiz, Ouka-Lele, Pilar Pequeño, Jaume Plensa, Concha Prada, Jorge Ribalta, Humberto Rivas, América Sánchez, Francesc Torres, Miguel Trillo y Eulàlia Valldosera.

Decidimos completar esta gran lista de obras, en su mayoría compradas por Rafael Doctor, con la adquisición de otros nombres que nos parecían también indispensables en el terreno de la fotografía española, acompañados de algunas obras destacadas de la fotografía extranjera. Así se ha comprado un conjunto excepcional de 102 obras de Ramón Masats por un precio simbólico que casi lo equipara a una donación, lo mismo que las 54 fotografías de Juan Manuel Castro Prieto, premio Fotografía de la Comunidad de Madrid 2002; una obra de Esther Ferrer, dos obras de Manel Esclusa y dos de Rafael Navarro, un fotocollage de Ángel Bofarull, tres obras de Naia del Castillo, además de obras de Graciela Iturbide, Francesco Jodice, Alex Webb y Karl de Keyzer. Están en proceso de compra obras de Sally Mann, Roger Ballen, Cristina García Rodero, Alberto García Alix, José Manuel Ballester y Pierre Gonnord.

La colección de la Consejería de Cultura y Deportes de la Comunidad de Madrid, Consejería dirigida por Santiago Fisas y Ayxelà, se articula alrededor de cuatro grandes ejes: el de la fotografía ya mencionado; el del arte conceptual y nuevos medios, el del arte joven y el del vídeo. Paralelamente a ello se compran obras históricas si la oportunidad surge. Es interesante constatar que, en estos momentos, existen en el mercado obras muy relevantes del arte español a un precio muy asequible; el arte joven está ahora, comparativamente, mucho más caro que hace 10 años. La comunidad lo apoya con sus compras testimoniando así su compromiso con el arte vivo, pero no deja pasar las oportunidades que el mercado ofrece en nuestros días para ir, poco a poco, enriqueciendo un patrimonio público aún muy deficitario sobre el siglo XX.

Decidimos dar una prioridad al arte conceptual de los años setenta por motivos históricamente relevantes. El arte conceptual fue el último movimiento de vanguardia del siglo XX en el sentido en que aún sus artistas firmaron textos conjuntos, publicaron revistas de grupo y adquirieron una postura crítica frente al museo y el mercado. En España, este movimiento adquirió características propias, ya que una parte de sus artistas practicaron un arte directamente político, muy crítico respecto a la dictadura franquista. Al no poseer Madrid apenas ningún ejemplo de arte conceptual en colecciones públicas, ello nos inclinó a comprar tanto obras directamente conceptuales como de artistas de la generación que utilizaban los entonces llamados medios alternativos (vídeo, objetos, instalaciones) como las de Carlos Pazos, Jordi Pablo (una de sus famosas Esculturas fonéticas), Concha Jerez, Antoni Muntadas (sus Tactile recognitions de l971), así como excelentes obras de los años sesenta y setenta de Antoni Miralda (Kennedy, de 1971 con sus famosos soldaditos blancos) y Joan Rabascall (Homenaje a Jules Verne, de l964). En esta misma orientación está prevista la compra de obras de la primera época de Francesc Torres, uno de los artistas más importantes del conceptual en España.

La comunidad ha apostado también por el arte joven y por el vídeo, y ha comprado en menos de dos años un total de 15, con el asesoramiento de Berta Sichel, directora del Departamento de Audiovisuales del Museo Reina Sofía. Entre ellos cabe destacar el excelente El origen del mundo de Bigas Luna (2003), un homenaje al cuadro homónimo de Gustave Courbet. En la pasada feria Loop 2005 compramos In & Out, el segundo vídeo realizado por Miralda (2000), sobre la dicotomía hambre / bulimia. Otros creadores jóvenes representados en esta incipiente colección son María Ruido, con una obra de corte muy feminista (La voz humana, 1997); Txuspo Poyo, con una reflexión sobre el metro neoyorquino tras el 11S (Cruzando vías, 2003) y Manuel Saiz, con la sorprendente comparación entre rostros y gestos humanos y de animales (Parallel Universes, 2003). En vídeo internacional poseemos La leyenda de Bobe (2004), de Robert Gligorov; Barbed Hula, de la joven israelí Sigalit Landau, y Anicca, una obra del artista revelación alemán Thomas Köner. Está previsto comprar obras de creadores muy jóvenes como Álvaro Negro, Mateo Maté, Dani Silvo y Cao Guimarães, y de un clásico del movimiento Fluxus como lo fue Wolf Vostell.

La joven pintura y escultura está representada por obras de Daniel Verbis, que explora la idea de ornamento; Pablo Alonso, excelente artista español residente en Berlín, Prudencio Iriazabal, Víctor Pimstein, Alicia Martín y los hermanos Rosado, mientras que por otro lado se han podido adquirir o se comprarán obras de relevancia histórica como las afines a la poética Support / Surface de Patricio Vélez (Serie Piel de boa, de 1977), Jordi Teixidor y muy especialmente The red flag, de Eduardo Arroyo, perteneciente a su conocida serie Miró rehecho, de 1968.

Estas obras, hasta ahora muy bien conservadas en los depósitos de Alcalá 31 en Madrid, han empezado a moverse por el mundo en este último año (a México, a El Cairo y a París) y quedarán depositadas y expuestas públicamente en La Casona, el futuro Centro de Arte Contemporáneo de la comunidad, en el municipio de Móstoles. Creemos que el incremento sustancial y razonado de esta colección demuestra el compromiso tanto con la creación más viva de la actualidad como con la historia del arte español, una asignatura de la que aún queda mucho por explicar.

Victoria Combalía es asesora de Artes Plásticas de la Consejería de Cultura de la Comunidad de Madrid.

* Este artículo apareció en la edición impresa del martes, 13 de diciembre de 2005.

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