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Reportaje:

El desequilibrio exterior alarma en Bruselas

Joaquín Almunia asegura que el déficit exterior de la economía española es insostenible a largo plazo

"La Comisión Europea está muy preocupada por la evolución del déficit exterior de España y esta preocupación es aún mayor de la que se deriva de los análisis e informes oficiales". Estas palabras del comisario europeo de Asuntos Económicos, Joaquín Almunia, refleja la alarma que el empeoramiento de este desequilibrio tradicional de la economía española durante 2005 está provocando en los responsables económicos de la UE.

España es el país de la eurozona con mayor deterioro en su balanza comercial y el superávit turístico sólo financia el 38% de las pérdidas en el comercio

Tres son los indicadores fundamentales que han encendido la luz roja en el seno de la Comisión Europea. Primero, el creciente déficit comercial, que en los nueve primeros meses de 2005 alcanza ya 59.698,9 millones de euros y que de continuar en esta progresión se situará a final de año en torno a 75.000 millones, equivalentes al 8,3% de nuestro PIB. Además, España no sólo es el país con el mayor déficit comercial de la eurozona, y el segundo de la Unión después del Reino Unido, sino que junto a Francia es el Estado miembro con mayor empeoramiento en el saldo de sus intercambios de bienes con el exterior.

En segundo lugar, preocupa la desaceleración experimentada en los mecanismos correctores, como son el turismo y las rentas, que cada vez dan menos cobertura al desequilibrio comercial. En concreto, los últimos datos de la balanza de pagos del Banco de España muestran que los 17.127,2 millones a que asciende el superávit del turismo entre enero y agosto de 2005 sólo permite cubrir el 38,3% del déficit acumulado en la balanza comercial, la tasa más baja de nuestra historia económica reciente, y cuando sólo un año antes esta cobertura llegaba al 56,7%.

Menores inversiones

Si a estos factores se añade el fuerte descenso en la entrada de inversiones extranjeras en nuestro país, que en los seis primeros meses de este año han caído el 65,1% frente a un crecimiento de de un 46,1% en el conjunto de la eurozona y que la competitividad en precio de nuestras exportaciones ha vuelto a empeorar un 0,6% entre junio de 2004 y junio de 2005 frente al resto de los países desarrollados de la OCDE, no es de extrañar que Almunia advierta que "aunque este déficit exterior de España no es un agobio a corto plazo, a medio plazo sí es preocupante y a largo plazo es insostenible".

Una afirmación que el propio responsable económico de la CE explica por el hecho que "aunque hoy el déficit no es tan difícil de financiar como lo era en el pasado porque una parte de ese desequilibiro lo tenemos en la eurozona y porque las condiciones de liquidez de los mercados financieros son muy buenas, también es verdad que a largo plazo las condiciones financieras no van a ser las que son y la falta de liquidez va a ir acompañada de una evolución negativa de los tipos de cambio".

Aunque la opinión de los políticos y técnicos coincide con los responsables económicos del Gobierno español en la existencia de factores coyunturales en la negativa evolución del déficit, como son los precios del petróleo y el tipo de cambio del euro frente al dólar, resaltan también la existencia de elementos estructurales en nuestra economía, como el persistente crecimiento de los diferenciales de inflación, "que no tienen visos de acortarse", y la evolución de los costes laborales unitarios en términos reales con respecto a los países que mejor se comportan, que son Alemania y Austria y que, como destaca Almunia, "no manifiestan que se esté produciendo ningún mecanismo de ajuste automático. Es decir, así como Irlanda o los Países Bajos marcan en los últimos tiempos una cierta tendencia al ajuste, en el caso de España y los otros tres países del sur: Italia, Portugal y Grecia, no se manifiesta. Eso en España no se traduce todavía en pérdida de cuota de las exportaciones, como ocurre en Italia, y posiblemente eso tiene que ver con una reducción de los márgenes de las empresas en sus operaciones comerciales".

Corroborando las palabras del comisario europeo, los datos avanzados por la última Encuesta de Coyuntura de la Exportación de la Secretaría de Estado de Comercio, correspondiente al tercer trimestre de este año, reflejan la difícil situación de muchas empresas exportadoras españolas que están sacrificando parte de sus beneficios para compensar la pérdida de competitividad.

En concreto, el 36% de las empresas exportadoras españolas reconoce en la citada encuesta haber reducido su margen de beneficio comercial en las ventas para exportación entre julio y septiembre, mientras que otro 50% declara que este beneficio se mantuvo estable, lo que en términos reales supone también una pérdida al computarse el crecimiento de los precios por el efecto de la inflación interna. Es decir, que el sacrificio de los márgenes está afectando a casi 9 de cada 10 empresas exportadoras, el 86% del total, mientras que sólo un 7% admite una evolución al alza de su beneficio comercial en las exportaciones.

Bruselas también ha expresado su preocupación por el modelo actual de crecimiento de la economía española, porque "el hecho de que España esté en una fase de crecimiento intenso y que preveamos que en los próximos dos años va a seguir creciendo por encima del 3% no quiere decir que no tenga problemas. Tiene un problema grave de inflación, tiene una evolución de crecimiento de la productividad muy bajo, con lo cual los costes laborales unitarios aumentan más que en otras economías de la eurozona y, por tanto, la economía española está perdiendo competitividad".

Análisis privados

Una opinión en la que ahondan también los analistas privados en España y que resumía el presidente de la patronal CEOE, José María Cuevas, durante su reciente intervención en las jornadas sobre Ingeniería y Consultoría, organizadas por APD y Tecniberia, en las que insistía en que "lo realmente preocupante en la economía española de cara al futuro es el fuerte deterioro que registra nuestro sector exterior, en la medida en que más allá de factores coyunturales, subyacen serios problemas de fondo relacionados con la pérdida de competitividad de nuestras empresas, que puede lastrar el crecimiento futuro de nuestro país".

Los resultados de los últimos estudios internacionales refuerzan las palabras del presidente de los empresarios españoles al afirmar que "la realidad es que año tras año perdemos competitividad". Así, el informe anual del World Economic Forum registra para España una caída de seis puestos en el ranking de competitividad mundial en 2005, al pasar nuestro país de ocupar la posición 29 en esta clasificación, frente a la 23 que tenía en 2004.

Reforma laboral, inversión en I+D y educación

Para hacer frente al alarmante deterioro de la competitividad internacional de la economía española, Joaquín Almunia insiste en la necesidad de abordar "tres o cuatro reformas estructurales, entre las que está sin duda la reforma del mercado laboral". La situación actual de nuestro mercado de trabajo "no es sostenible, tanto por la segmentación, la precarización, la caída continua de la calidad de los empleos, o la incorporación de los jóvenes, que hacen necesaria una reforma no para tener más empleo sino para tener otro tipo de empleo que permita tener un sistema productivo capaz de tener una mano de obra eficiente, incorporar valor añadido en la producción y en los servicios y aumentar la productividad".

Además de la reforma laboral, para el comisario europeo de Asuntos Económicos y Monetarios, "en España son necesarias otras dos reformas claves. Una es la investigación y desarrollo, y todos los esfuerzos que haga España en este sentido son necesarios. No se trata ade un capricho ni ninguna moda, porque es un factor estratégico y crucial que luego se refleja en competitividad y en aumento de la productividad".

La tercera reforma imprescindible es la del sistema educativo. "Acaba de publicarse un informe de la Comisión Europea donde la situación española en algunos aspectos del sistema educativo es francamente lamentable. En fracaso escolar, por ejemplo, estamos a la cola de la Unión Europea con otros dos países", explica Almunia, quien concluye que "la inversión en educación es la mejor inversión que puede hacer un país de cada al futuro".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 11 de diciembre de 2005

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