Crítica:POESÍACrítica
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Sacramentos de erotismo

Keneth Rexroth (1905-1982) aprendió de Ezra Pound el derecho, y casi el deber para el poeta americano, de apropiarse de toda la tradición literaria universal, y no sólo la de Occidente. Autodidacta completo -huérfano a los doce años, apenas recibió educación formal-, Rexroth estudió japonés y chino para traducir a sus poetas favoritos: Lumen publicó en 2001, también en edición de Carlos Manzano, sus Cien poemas chinos, buena parte de ellos de Tu Fu, el gran poeta del siglo VIII. No se trataba de un empeño erudito: la delicada e intensa especularidad entre estado de ánimo y paisaje, característica de la poesía oriental, atraviesa toda la obra de Rexroth. Como si la naturaleza, que todavía es una fuerza viva, al mismo tiempo festiva y amenazante, en la China clásica, reapareciera en la poesía norteamericana: en los latidos de la vastedad registrados por Wallace Stevens, en el aliento puro de Robert Frost, y en el erotismo tenazmente ingenuo de Rexroth. No el paisaje domesticado, el jardín europeo, sino la indómita enormidad de la montaña, los bosques y su fauna. Lectura, escritura y comunión con la naturaleza se representan como un continuo ajeno a toda forma de control institucional (del saber o de la conducta): en la poesía de Rexroth, "el estoico latín de Tácito" revive en los ojos de "un búho domesticado" y de "un grajo que se lanza sobre él". Entre sus cerca de sesenta libros figuran ensayos sobre la novela china y traducciones de la Antología griega y de Julio César.

ACTOS SACRAMENTALES

Keneth Rexroth

Selección y traducción

de Carlos Manzano

Gadir. Madrid, 2005

177 páginas. 18 euros

Fue libertario y pacifista. En

1927 se estableció en San Francisco, "la única ciudad norteamericana ajena a la tutela cultural de Nueva York y que no está dominada por puritanos sino por jugadores, prostitutas, truhanes y buscadores de fortuna". En su temprana An Autobiographical Novel (1927, aumentada en 1949), Louis Armstrong, Diego Rivera, Tristan Tzara y Marcel Duchamp (Rexroth había estado en Francia como tripulante de marina mercante) alternan con toda clase de personajes pintorescos, presos, vaqueros de rodeo o una india contratada por Hollywood para dar verosimilitud a los guiones de westerns. Objetor de conciencia durante la Segunda Guerra Mundial, Rexroth presentó, en 1952, la primera lectura pública de Aullido de Allen Ginsberg; tres años más tarde, Kerouac describió la velada en Los vagabundos del Dharma. Rexroth fue, entonces, el mentor del denominado "Renacimiento de San Francisco", y la revista Time lo llamó "padre de la generación beat". Sus Actos sacramentales tienen algo del culto whitmaniano de la confraternidad universal entre los hombres y de éstos con el cosmos: "Las estrellas me rodean como pupilas / de oro. Ya no sé dónde empiezo / ni dónde acabo. La brisa tenue en los / pinos obscuros y la hierba / Invisible, la tierra inclinada, las / estrellas hormigueantes, / tienen un ojo que se ve a sí mismo". Su erotismo, en buena medida una reinterpretación de Safo y de Catulo, no es el de una delicada fragancia de boudoir sino el de un perfume fuerte que todo lo impregna (y que por momentos recuerda también a Neruda, otro enfático poeta amoroso de América): "Te voy a calentar los / pies en mis manos. Te voy a calentar senos y / muslos a besos. Ojalá pudiese encender / un fuego en tu interior que nunca se extinguiese", escribe en un poema de The Phoenix and the Tortoise (1944), uno de los títulos indiscutibles del canon de la poesía estadounidense.

La traducción de Carlos Manzano transmite bien el espíritu de plegaria cristalina y tintineante de la poesía de Rexroth, su preferencia por la lengua conversacional y su recurrencia al marcado encabalgamiento como forma de romper la correspondencia entre verso y periodo sintáctico. Lástima que la falta de la versión en inglés de los poemas seleccionados impide el acceso al trabajo formal del autor, esencial en poesía. La edición no bilingüe reduce su función a lo divulgativo; un lector iniciado exigirá siempre -aunque sea como garantía de seriedad- la presencia del poema original en la página par.

Keneth Rexroth, durante una lectura poética en 1957.
Keneth Rexroth, durante una lectura poética en 1957.GETTY IMAGES

* Este artículo apareció en la edición impresa del viernes, 09 de diciembre de 2005.

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