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El Ayuntamiento hará un proyecto para restaurar el puente de Toledo

Urbanismo confía en que la Comunidad le autorice a hacer tres carriles bajo el pontón

El Ayuntamiento de Madrid está dispuesto a hacer un proyecto de "restauración integral" del puente de Toledo, del siglo XVIII, aprovechando las obras de soterramiento de la M-30, según informó ayer la concejal de Urbanismo, Pilar Martínez, tras reunirse con el viceconsejero de Transportes e Infraestructuras, Luis Armada, y el director general de Patrimonio de la Comunidad, Javier Hernández. La reunión estaba convocada para solucionar el conflicto suscitado entre la Administración autonómica y la local, debido a que las obras en este punto están paralizadas porque el Ayuntamiento pretende hacer tres carriles de tráfico por sentido, en vez de los dos para los que cuenta con autorización de la Dirección General de Patrimonio.

Ante el problema, y a tenor de la "inestabilidad" que sufre el histórico puente, ambas administraciones se reunieron ayer en la sede de la Consejería de Transportes e Infraestructuras. "Nos han dicho que si justificamos la necesidad de aumentar de dos a tres carriles, nos lo autorizarán", declaró Martínez. "Concretaremos lo que haya que concretar, pero pensamos que esta obra es una oportunidad única para restaurar el puente, que está muy mal", agregó.

La edil de Urbanismo presentará a la Comunidad mañana, viernes, un documento para justificar por qué quiere que la M-30 cuente con tres carriles por sentido bajo el puente de Toledo: sobre todo porque en los próximos años habrá un nuevo túnel que descargará en ese punto miles de coches procedentes de la A-5 (autovía de Extremadura). "La Comunidad nos dirá después si cumplimos todos los requisitos que nos exige para acometer esta obra", agregó Martínez.

La Concejalía de Urbanismo entregará después, el próximo miércoles, un proyecto para la restauración integral del puente de Toledo que contemplará el reforzamiento de la cimentación, la limpieza y la instalación de micropilotes de hormigón y acero en sustitución de los originales de madera, que están podridos y en pésimo estado. La edil Martínez explicó: "La Comunidad se ha comprometido a contestarnos una semana más tarde para decirnos si está de acuerdo o no con el proyecto. Es decir, en 15 días sabremos si llevamos adelante este plan. Pero creemos que sería una pena perder esta oportunidad, que tiene un doble efecto: soterrar los coches y fortalecer la cimentación del puente".

Según Martínez, las obras de la M-30 han puesto al descubierto pilotes podridos, piedras deterioradas y en suma un conjunto de daños que ponían en peligro la seguridad y la estabilidad del puente. Éste, que fue declarado bien de interés cultural en 1956, fue sometido en 1996 y 1997 a un proceso de rehabilitación que consistió básicamente en la limpieza de la piedra y de los grupos escultóricos.

La responsable de Urbanismo confía en que el Gobierno regional respalde las intenciones del equipo del alcalde, Alberto Ruiz-Gallardón. En caso de una negativa, que Martínez considera poco probable, "el Ayuntamiento insistirá, lo va a argumentar y lo va a pelear, porque si no, quienes pierden son el puente y los ciudadanos". "Es un bien de la ciudad y el Ayuntamiento está dispuesto a conservarlo y a gastar el dinero que sea necesario", añadió.

En caso de que la Dirección General de Patrimonio denegase el permiso para las obras que quiere acometer el Consistorio, éste se limitaría a hacer los dos carriles para los que tiene autorización y un colector más pequeño y sin reforzamiento complementario de los pilotes del puente, según la concejal.

Salvaguarda medioambiental

Por su parte, el vicepresidente primero del Gobierno regional, Ignacio González, anunció: "Si es posible realizar ese proyecto garantizando la salvaguarda de las condiciones medioambientales y la protección del patrimonio histórico-artístico, diremos que será viable hacerlo. Pero si hay algún tipo de dificultad, se lo haremos saber al Ayuntamiento". González confirmó tras el Consejo de Gobierno que la Comunidad ha pedido al Consistorio información del nuevo proyecto y las modificaciones que quiere hacer en el trazado de la M-30.

Trinidad Jiménez, portavoz del grupo municipal socialista, denunció el lunes pasado en la Fiscalía de Madrid las obras ya iniciadas. "Espero que Patrimonio actúe con responsabilidad, proteja el puente y que todas las actuaciones vayan encaminadas a ese objetivo", dijo.

Rafael Simancas, portavoz socialista en la Asamblea, preguntará al Gobierno regional en el pleno del jueves 15 de diciembre sobre "las actuaciones que va a desarrollar para evitar el deterioro irreversible del puente de Toledo". "Lo que ha ocurrido demuestra imprevisión y descoordinación entre el Ayuntamiento y la Comunidad", según Simancas.

Inés Sabanés, portavoz municipal de IU, destacó ayer que el "Ayuntamiento se ha saltado los trámites ambientales y no ha tomado las más mínimas cautelas". "Al final gana Manuel Melis [máximo responsable técnico del soterra-miento], que se sale con la suya de meter tres carriles por sentido bajo el puente". La edil se pregunta cuánto les costará a los madrileños este cambio de proyecto. "El coste se va a disparar. Si el Ayuntamiento hubiera hecho bien desde el principio los deberes, no habría pasado esto", cree.

La concejal asegura que el Consistorio debía haber realizado un "diagnóstico previo del puente" y un estudio de movilidad. "Lo que no puede ser es que nos digan ahora que por el bien del puente hay que modificar el proyecto". Por ello, Sabanés mantiene su denuncia ante la Fiscalía de Madrid y enviará a la Comisión Europea nuevos datos sobre "esta trampa a los ciudadanos".

El puente ya fue restaurado en 1996 y 1997, lo que supuso un gasto de 220 millones de pesetas (1.322.000 euros) que financió la Fundación Caja de Madrid. Ese lavado de cara fue aprobado el 7 de julio de 1995 por el equipo municipal dirigido entonces por José María Álvarez del Manzano. Así fueron restaurados los templetes de San Isidro y Santa María de la Cabeza; las esculturas, los pretiles, y fue limpiada la piedra y eliminados elementos extraños. En 1999, el Consistorio hubo de destinar otros cinco millones de pesetas a restaurar las figuras de San Isidro y Santa María de la Cabeza, muy afectadas por la contaminación y el paso del tiempo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 8 de diciembre de 2005