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ETA expulsa definitivamente a Pakito y a otros cinco presos

La banda terrorista acusa a los reclusos de "organizarse contra" ella

La primavera pasada, ETA suspendió provisionalmente a Pakito, Francisco Mujika Garmendia, y a otros cinco presos de militancia por reconocer que la "lucha armada no sirve". Ahora, la decisión ya es definitiva. Según el último zutabe, boletín interno de la banda, ETA les ha expulsado por "una falta de disciplina clara" al haber abogado en una carta por el final de la lucha armada. ETA acusa a los seis presos, según publicó en su edición del lunes el Diario de Noticias, de "organizar fuerzas y crear opinión contra el sentido y la línea de actuación" de la banda.

Los expulsados son Pakito, uno de los tres miembros de la cúpula de ETA detenida en 1992 en Bidart, y a su sucesor al frente de la banda, Iñaki Bilbao, Iñaki de Lemona. También ha extendido la expulsión a Ignacio Arakama Mendia, Makario, jefe del comando Madrid e interlocutor de ETA en las conversaciones de Argel; Carlos Almorza Arrieta, Pedrito de Andoain, responsable en su día de la red del llamado impuesto revolucionario, así como a Koldo Aparicio y Kepa Solana. La misiva que todos ellos suscribieron y recorrió las cárceles de toda España criticaba abiertamente la actuación de la banda terrorista.

ETA considera que los expulsados cometieron "una falta de disciplina clara"

La decisión de ETA adquiere un carácter ejemplificador destinado a cohesionar a un colectivo de más de 700 presos dispersos en numerosas cárceles de Francia y España. ETA necesita mantener sin fisuras ni divisiones a un grupo plural ideológicamente, para asegurarse la representación de todo el conjunto en un momento como el actual, en el que se prepara, según la izquierda abertzale, para acometer la negociación "técnica" con el Gobierno español, en la cual el protagonismo sería para los presos.

La misiva, que ETA considera como "grave", firmada por Mujika Garmendia y sus compañeros, añade además: "Esta lucha armada que desarrollamos hoy en día no sirve. Esto es morir a fuego lento (...). No se puede desarrollar una lucha armada cuando se es tan vulnerable a la represión". La dirección etarra considera que Pakito y sus compañeros han dado "al enemigo la oportunidad de hacer público el tema", lo que supone "una falta de confianza, menosprecio y falta de respeto a la Organización".

El boletín de ETA añade que a partir de ahora las opiniones e iniciativas de los sancionados deberán ser consideradas como hechas "en su propio nombre". Los seis presos, que se encontraban en la cárcel de Puerto II cuando se elaboró el escrito que ha motivado su expulsión, recibieron una carta de la dirección de ETA exigiéndoles una rectificación individual, a lo que se negaron los reclusos. Por este motivo, ETA les suspendió temporalmente de militancia.

El boletín de ETA confirma que se aplicó aquella medida, aunque asegura que su difusión fue una "manipulación". Antes de acordar la expulsión definitiva, la dirección de ETA consultó con otros miembros de la banda terrorista, entre ellos antiguos dirigentes que se encuentran encarcelados en Francia.

El pasado mes de septiembre, los seis reclusos volvieron a hacer público un breve escrito en que acusaban a Aralar de haber filtrado la carta, como lo reconoció este partido, y decían que se mantenían donde siempre: "En la izquierda abertzale de siempre, haciendo nuestra totalmente la propuesta de Anoeta".

En la carta de agosto de 2004, que ha terminado provocando la expulsión, afirmaban que "nunca en la historia de la Organización" ETA se había encontrado "tan mal". Mujika y sus compañeros aseguraban que "esta lucha armada que desarrollamos hoy en día no sirve. (...). No puede desarrollarse cuando se es tan vulnerable a la represión".

La decisión de ETA tuvo ayer rápidas reacciones en distintos partidos políticos. El coordinador general de Aralar, Patxi Zabaleta, indicó que actitudes como esta expulsión "no pueden prevalecer" sobre la voluntad de la sociedad vasca de lograr la paz. En declaraciones a Radio Euskadi, Zabaleta dijo que es una muestra de la falta de libertad de expresión en la organización terrorista. El dirigente de Elkarri Jonan Fernández, también en esta emisora, calificó de "significativa y preocupante" la expulsión, ya que lo que "dijeron estos presos es lo que piensa la mayoría" de la sociedad vasca.

El Gobierno reiteró ayer que el único mensaje que espera de ETA es el de que deja las armas. Más allá de estos deseos, el secretario general del PSE-EE en Guipúzcoa, Miguel Buen, no quiso valorar la decisión en términos políticos y la redujo a una cuestión de "pugnas internas" de una organización terrorista que "pretende dar cobertura a su vida y a sus acciones con una pretendida reivindicación política y funciona más como una mafia que como cualquier otra cosa".

El secretario del PP vasco, Carmelo Barrio, lo calificó igual, como "una pelea interna entre terroristas, porque los que expulsan son terroristas y los expulsados son terroristas". No obstante, también consideró "interesante todo lo que sea ese proceso de descomposición interna de la organización terrorista".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 6 de diciembre de 2005