"Del otro rodaje no sé nada. Ni quiero saberlo"

La idea de El desafío está basada en la añeja costumbre de los vecinos del medio rural vasco para retarse y competir por levantar pesadas piedras o segar en menos tiempo ciertas cosechas. El director Juanma Bajo Ulloa planteó a los dos grupos de estudiantes rodar un cortometraje de tono fantástico y cómico, pero ambos se decantaron por el terror. "Fueron osados al optar por el camino más difícil, pero es una valentía que aprecio", relata.

El realizador vasco rara vez acepta las propuestas de universidades, y su método de enseñanza es todo práctica. "El primer día les pregunto por los bolígrafos y libretas. Muy bien, pues desde ya olvidarlo todo, les prevengo".

Las comparaciones siempre son odiosas, pero sobre todo en esta ocasión, cuando para los alumnos, casi todos de la rama de comunicación audiovisual, su objetivo es curtirse y tener tablas para llamar a la puerta de las productoras de cine, siempre escurridizas para los novatos.

"Del otro rodaje no sé nada ni quiero saberlo", explicaba el joven director de arte Ricardo Ron. "¿Las clases? Siempre aprendes más aquí...", apuntaba. Las prácticas de los alumnos en la Facultad de Ciencias de la Información suelen ser motivos de queja. "Dejan mucho que desear, pero con interés sí se pueden utilizar platós y estudios de radio. Protestamos mucho, pero es cierto que hay cosas que apenas usamos", comenta. La Universidad de Málaga ha organizado este novedoso taller, que ha contado con la colaboración del Instituto de la Juventud Andaluz y un presupuesto de 24.000 euros, para que los alumnos pudieran rodar con los medios técnicos necesarios y sin tener que pedir crédito alguno.

Tras la tutela de los cortometrajes de El desafío, Bajo Ulloa presentará su último estreno, Frágil, la semana que viene en La Habana, y luego rodará "un encargo, porque mis películas no siempre son rentables para la industria", afirma.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0002, 02 de diciembre de 2005.