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Reportaje:

"¿Por qué en el Ayuntamiento no hay ediles de 65 años?"

La portavoz socialista en el Consistorio, Trinidad Jiménez, se reúne con un grupo de mayores para conocer sus reivindicaciones

Emilio Jorrín no está por la labor de pasarse las horas muertas jugando a las cartas en la residencia. "La partida puede convertirse en un vicio", dice. Lina Gestal se encarga de dar clases de alfabetización a otros mayores. José Hernando fue un alto cargo en una empresa eléctrica y ahora está jubilado. Marisa Viñes vive sola desde hace más de 15 años porque prefiere ser "independiente" y no tener que escuchar la música atronadora que ponen sus nietos. Todos tienen más de 65 años, la jubilación les ha apartado de la vida laboral y ahora luchan para no quedarse también fuera de la sociedad. Para no quedarse descolgados y sentirse útiles, estos mayores trabajan en asociaciones que pelean por los derechos de la Tercera Edad.

Con estos mayores se reunió ayer la portavoz socialista en el Ayuntamiento de Madrid, Trinidad Jiménez. El objetivo del encuentro fue que los portavoces de distintas asociaciones hiciesen llegar sus reivindicaciones al grupo municipal del PSOE. "Para elaborar nuestro plan estratégico dirigido a mayores es imprescindible tener vuestras impresiones", comentó Jiménez a los presentes.

Al acto acudieron sindicalistas, sacerdotes, ex empresarios, enfermos de parkinson, todos con un elemento en común: tener más de 65 años. Estuvieron representantes de la Confederación Española de Organizaciones de Mayores (Ceoma), de la Asociación de Mayores Pablo Iglesias, de Abuelos en Marcha (Abumar), de la Unión Democrática de Pensionistas (UDP), de la Unión de Jubilados y Pensionistas de UGT-Madrid, de la Asociación de Defensa del Pensionista (Adepen) y de Mensajeros de la Paz, con su presidente, el padre Ángel, a la cabeza. Al encuentro asistieron también los concejales del PSOE Pedro Zerolo, Pedro Sánchez y Pilar Estébanez, que reclamaron "la dignidad" de los mayores.

Los mayores que acudieron al encuentro con Jiménez se valen por sí mismos, pero de los casi 600.000 vecinos mayores de 65 años que viven en la capital, una sexta parte es dependiente. La concejal criticó que, según sus datos, "el Ayuntamiento de Madrid destinará durante el presente año 1,83 euros de cada 100 de sus presupuestos para atender a las personas mayores, frente a los 20 euros que se destinarán a la M-30". "Cada tres o cuatro días muere una persona mayor en su casa y en la más absoluta soledad", denunció la portavoz socialista.

"El 80% de los servicios que tiene el Ayuntamiento de Madrid para personas mayores están externalizados, y falta control y garantía de que se está prestando bien ese servicio", agregó Jiménez. El PSOE comparó también lo que invierte el Gobierno central en gasto social con lo que invierte el Ayuntamiento de Madrid. "En 2006, los Presupuestos Generales del Estado dedicarán un 50% a políticas sociales", explicó el concejal socialista Pedro Sánchez.

La preocupación por las personas que viven solas se hizo notar en la reunión. El padre Ángel, presidente de Mensajeros de la Paz, hizo hincapié en la labor de las ONG para ayudar a estos mayores. "Los ancianos no necesitan ni privilegios ni descuentos, sino integración. Pero esa política social la tienen que hacer, precisamente, los políticos", opinó el sacerdote.

Y es que los mayores que ayer acudieron a la reunión con los socialistas no se sienten representados en la vida política. "¿Por qué en el Ayuntamiento de Madrid no hay concejales mayores de 65 años?", inquirió Bernardo López, de Seniors Españoles para la Cooperación Técnica, con el dato en la mano: "Representamos al 18% de la población".

Sociedad adaptada

Salvador Guirao, de la Asociación de Mayores Pablo Iglesias, pidió a la sociedad un cambio "para que se adapte a la nueva demografía". "Antes, la sociedad estaba hecha para un mundo joven, pero eso tiene que cambiar porque la población está cada vez más envejecida". Todos coincidieron en que la sociedad tiene que aprovechar "el potencial" que tiene el mayor; que hay que evitar caer en el paternalismo y en el concepto del mayor como gasto y como problema.

Una portavoz del área de Empleo y Servicios a la Ciudadanía del Ayuntamiento de Madrid (PP) calificó el encuentro de ayer como "una maniobra propagandística". Desde el Gobierno municipal aseguraron que la atención domiciliaria llega a 23.000 personas, 260.000 acuden a los centros municipales de mayores y 65.000 disfrutan de la teleasistencia domiciliaria, entre otros datos.

"La externalización de los servicios que lleva a cabo el Ayuntamiento de Madrid permite atender a mayor número de mayores. En cualquier caso, el Ayuntamiento se reserva la planificación, dirección, inspección y evaluación de todos los servicios prestados por terceros", añadieron. Desde el área que dirige Ana Botella concluyeron: "Hemos incrementado el presupuesto destinado a las personas mayores en un 110%. Del total de presupuesto municipal para el año 2005, el Ayuntamiento de Madrid destinó un 3,2% a políticas de atención a personas mayores. Para 2006, el proyecto de presupuesto contempla una dotación de 175,8 millones de euros para la atención a los mayores. Esta cifra representa un incremento del 27,7% respecto del ejercicio anterior".

Algo más que jugar a las cartas

En la reunión de ayer con la concejal Trinidad Jiménez, la partida de cartas copó buena parte de la conversación. Y todo porque a uno de los presentes, Emilio Jorrín, se le ocurrió decir que "la partida puede convertirse en un vicio". A partir de ahí se levantaron voces a favor y en contra de los juegos de azar. "El ocio tiene que ser algo más que jugar a las cartas", defendió Jorrín. "Lo que no puede ser es ir a los centros de mayores porque se está calentito y pasarlo jugando a las cartas...", agregó.

Lina Gestal también defendió que la jubilación no tiene que significar "quedarse en casa sin hacer nada, viendo la tele". Otros, en cambio, opinaron que detrás de la partida de cartas "hay también una buena conversación".

Maite Ruiz, de la Confederación Española de Organizaciones de Mayores, (Ceoma), pidió para los centros de día "un gimnasio, un psiquiatra y un nutricionista". "La alimentación es el primer paso para retrasar el envejecimiento", afirmó esta mujer.

Desde la Asociación de Enfermos de Parkinson de Madrid pidieron centros de día específicos para estos mayores; mientras que otros representantes solicitaron equipos informáticos para los centros de día.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 1 de diciembre de 2005

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