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200 altos cargos del PP se manifiestan ante el Parlamento gallego

La movilización de unos 200 cargos públicos del PP, alcaldes, concejales y tres senadores, para manifestarse ante el Parlamento gallego en protesta por la suspensión de varias obras de la Xunta, derivó ayer en una fuerte bronca en el exterior de la Cámara, que luego se trasladó al hemiciclo. Los populares abandonaron el pleno del Parlamento después de que la presidenta, la socialista Dolores Villarino, impidiese la entrada al edificio de un grupo de alcaldes que participaban en la manifestación.

Los cargos del PP, entre los que había un centenar de alcaldes, llevaron la protesta a las puertas del edificio de la Cámara, dentro de la muralla exterior del recinto, coincidiendo con una comparecencia en el pleno parlamentario del consejero de Medio Rural de la Xunta, el nacionalista Alfredo Suárez Canal. Los dirigentes populares, que portaban pancartas con lemas que criticaban a Suárez Canal y al presidente de la Xunta, el socialista Emilio Pérez Touriño, clamaban contra la decisión de Medio Rural de anular 250 proyectos de obras aprobados por el anterior Ejecutivo del PP en plena campaña para las elecciones autonómicas del pasado 19 de junio.

El PP había acreditado a 40 de esos alcaldes para que pudiesen asistir al pleno desde la tribuna de invitados. Al ver la manifestación, la presidenta de la Cámara ordenó que se les prohibiese la entrada al edificio, por entender que con su actitud trataban de "coaccionar" a los parlamentarios, y que se expulsara a 15 de los alcaldes que ya habían accedido. Mientras algunos de los cargos públicos del PP forcejeaban con la policía en el exterior, la mayoría del Grupo Popular abandonó sus escaños en el hemiciclo, en el que sólo permanecieron tres diputados, entre ellos su portavoz adjunto, Alberto Núñez Feijoo. El primer portavoz, el ex presidente de la Xunta Manuel Fraga, no había asistido a la sesión.

Recuerdo del 23-F

Los diputados del PP pasaron del hemiciclo a la tribuna de invitados, desde la que siguieron el debate y aplaudieron la intervención de uno de sus compañeros. La presidenta les amonestó por su actitud, que consideró una "falta de respeto a la institución", y evocó el recuerdo del golpe de Estado del 23-F. Irritados por ese comentario, los tres diputados del PP que aún permanecían en el hemiciclo abandonaron también la sesión, después de que su portavoz, Núñez Feijoo, proclamase: "Ni somos fascistas ni tenemos que ver con el 23-F".

El PP tampoco asistió a una reunión de la junta de portavoces convocada de urgencia por la presidenta, en la que los otros dos grupos, el PSdeG y el BNG, aprobaron una declaración que condena el "asalto" a la sede parlamentaria. Socialistas y nacionalistas denunciaron la actitud del PP como un intento de "violentar la democracia y sus instituciones" y "coaccionar el diálogo en la sede de la soberanía popular". El PP anunció que estudiará medidas legales contra la presidenta, a la que acusa de querer "amordazar" a la oposición.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 24 de noviembre de 2005