Valencia tiene tres veces menos bibliotecas que la media y dedica un 42% menos de dinero

Un informe sitúa a la Comunidad Valenciana entre las más atrasadas de España

Devastador. El informe presentado ayer por la Fundación Germán Sánchez Ruipérez sobre el estado de las bibliotecas públicas en España durante el periodo 2000-2003 sitúa a la valenciana entre las comunidades más atrasadas en casi todos los aspectos. Pero resulta especialmente devastador con la ciudad de Valencia, donde existen tres veces menos puntos de lectura por habitante que la media; se dedica un 42% menos de dinero; se diversifica (con discos o DVD) un 6% menos y la tasa de renovación de los ejemplares apenas supera la mitad de la media española.

El Ayuntamiento de Valencia, titular de casi todas las bibliotecas públicas de la ciudad -el estudio no contempla ni las bibliotecas escolares ni las universitarias- sale mal parado del estudio. Pero las administraciones provinciales y autonómica no salen mucho mejor. La aportación económica de las Diputaciones es insignificante. La Generalitat, por su parte, pone un 15% del presupuesto total, cuando los Gobiernos autonómicos contribuyen como media a un 30% de los gastos. El 70% del gasto de la Consejería de Cultura, además, se destina al mantenimiento de las tres bibliotecas abiertas al público con las que cuenta: una en Valencia, otra en Alicante y otra en Castellón.

La conclusión del informe, presentado por Hilario Hernández en el marco del Saló Valencià del Llibre, es que se ha producido una mejora en el conjunto de España, alentada por un grupo de comunidades (las dos Castillas, Extremadura, País Vasco, entre ellas), a pesar del mal funcionamiento de otras (Andalucía, Madrid y la Comunidad Valenciana, entre las más pobladas). "No puede haber una buena sociedad lectora sin una buena red de bibliotecas", advirtió Hernández, "y no hay sociedad de la información sin sociedad lectora".

El estudio sólo detalla la situación de algunas ciudades, y sólo ofrece datos provinciales de Alicante y Castellón. Casi todos los indicadores sitúan a la de Castellón en primer lugar, seguida a una distancia similar por Alicante y Valencia. Muy cerca las tres de la media autonómica.

La situación de Valencia capital es peor que la del resto de municipios de su área metropolitana (un fenómeno típico en otras ciudades, como Barcelona, aseguró Hernández) y peor que la de su provincia.

La Comunidad Valenciana, con 1,11, supera ligeramente la media de libros en bibliotecas públicas por habitante, situada en 1,08 (la ciudad de Valencia tiene 0,6 libros por habitantes); pero diversifica menos su oferta: dispone de 52 documentos sonoros, audiovisuales y electrónicos por cada 1.000 habitante frente al promedio de 76 documentos. Su índice de renovación anual es del 6,%, frente a una media del 8,3%. Y tiene 1,5 ordenadores conectados a Internet en las bibliotecas frente a los 1,8 del conjunto de España.

A pesar de todo ello, el porcentaje de valencianos inscritos en bibliotecas (el 19,1%) es parecido a la media (20%), aunque ésta venga influida por comunidades como la gallega, donde sólo lo está el 8,4%. Hernández aseguró que la Fundación ha comprobado que existe una relación directa entre la mejora de una biblioteca y su número de usuarios.

* Este artículo apareció en la edición impresa del miércoles, 16 de noviembre de 2005.

Debido a las excepcionales circunstancias, EL PAÍS está ofreciendo gratuitamente todos sus contenidos digitales. La información relativa al coronavirus seguirá en abierto mientras persista la gravedad de la crisis.

Decenas de periodistas trabajan sin descanso para llevarte la cobertura más rigurosa y cumplir con su misión de servicio público. Si quieres apoyar nuestro periodismo puedes hacerlo aquí por 1 euro el primer mes (a partir de junio 10 euros). Suscríbete a los hechos.

Suscríbete
Lo más visto en...Top 50