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El PP lanza un plan urbanístico para duplicar la población de Rascafría

PSOE, vecinos y comerciantes se oponen a un crecimiento "desmesurado" de la localidad

El Gobierno municipal de Rascafría (PP), quiere duplicar el número de residentes del municipio con un nuevo plan urbanístico cuyos primeros trazos ya han sido presentados a los vecinos. El nuevo plan tiene previsto que Rascafría pase de los 2.070 residentes permanentes que tiene en la actualidad hasta 5.000. Para ello, se prevé la construcción de 1.628 viviendas nuevas, algunas de ellas situadas en un paraje privilegiado con vistas al futuro Parque Nacional del Guadarrama y al Monasterio de El Paular.

Si se cumple lo dictado en el avance del plan, Rascafría crecerá en los próximos 10 años más de lo que lo ha hecho en los dos últimos siglos. En 2016, la población, contando los vecinos permanentes y los de segunda residencia, superará las 10.000 personas.

Las nuevas normas urbanísticas, que revisan un plan anterior de 1985, también incluyen la construcción de una variante que evitaría el paso de vehículos por el casco urbano y los sacaría directamente a las nuevas urbanizaciones y un gran polígono industrial de 29 hectáreas.

Pero este ambicioso proyecto se ha encontrado en su arranque con la oposición de partidos políticos, ecologistas, vecinos y comerciantes, que consideran que las previsiones de crecimiento son "desmesuradas". "El plan no ha sido consensuado con los vecinos. Las nuevas construcciones van a estropear el paisaje y va a deteriorar el medio ambiente de la zona", denuncian desde la oposición los concejales socialistas de la localidad.

La alcaldesa, Yolanda Aguirre (PP) se defiende: "Rascafría tiene que crecer y los nuevos desarrollos crearán empleo cualificado".

El avance del nuevo Plan General de Rascafría está, hasta el próximo 30 de noviembre, en periodo de información pública para que los afectados presenten sus sugerencias. Después pasará por el pleno municipal para una primera aprobación, que, previsiblemente, contará con los votos a favor de los tres concejales del PP y de dos ediles que se presentaron a las elecciones municipales por una candidatura independiente.

"Somos partidarios de que el pueblo crezca, pero no de esta forma tan poco sostenible", explica José Manuel Legazpi, concejal del PSOE en Rascafría. "Si hay un punto en la región que merece especial protección ése es precisamente Rascafría", añade Modesto Nolla, diputado socialista en la Asamblea.

El 98,27% del término municipal de Rascafría está dentro del futuro Parque Nacional de la Sierra del Guadarrama y no se puede construir. En el resto, el PP tiene previsto urbanizar "hasta prácticamente los límites del parque nacional", alertan los socialistas. Modesto Nolla denuncia que el PP está acelerando la tramitación del Plan General de Rascafría antes de que entre en vigor la declaración de parque nacional, que será muy restrictiva con la construcción de nuevos desarrollos. "Además, el plan general no dice cómo va a atender las necesidades de esos nuevos vecinos; por ejemplo, en el tema del suministro de agua", agrega Nolla.

Rascafría es una de las pocas localidades de la región que no son abastecidas por el Canal de Isabel II, sino que toman el agua a través de una red de suministro local del cercano río Artiñuelo.El PSOE agrega que el plan prevé la construcción de viviendas, previsiblemente de lujo, en una zona privilegiada: con vistas al Parque Nacional del Guadarrama y al Monasterio de El Paular.

Además de los políticos, muchos vecinos permanentes y de segunda residencia ya se han movilizado en contra de la nueva normativa urbanística y han creado una plataforma para unir esfuerzos. "No nos negamos al desarrollo del pueblo, sino al crecimiento que destroza la naturaleza", afirma Marcelo Muñoz, miembro de la plataforma vecinal, que ya ha recogido más de 1.000 firmas en contra del planeamiento urbanístico.

La Asociación de Comerciantes e Industriales de Rascafría (ACIR) también se opone a los planes de crecimiento. Además de la duplicación del número de habitantes hay otros dos puntos polémicos: la construcción de una variante de la M-604 que evitaría a los coches cruzar por el casco urbano de Rascafría y la recalificación de 36 hectáreas como suelo industrial para un polígono de un tamaño similar a los que hay en Getafe.

"La variante, de unos cuatro kilómetros, cruza tres veces el río Lozoya y sirve de coartada para recalificar los terrenos de los alrededores", denuncia Muñoz. Los vecinos consideran que la futura circunvalación no es necesaria porque Rascafría "no tiene muchos atascos". "De todas formas, hay otras formas para arreglar el tráfico antes que hacer una circunvalación: doble dirección en el casco urbano, aparcamientos disuasorios...", afirman los residentes.

La alcaldesa de Rascafría, Yolanda Aguirre (PP), replica que el crecimiento urbanístico se hará "con orden". "La expansión será como una mancha de aceite, desde el casco urbano hacia todos los lados para que no haya unos más beneficiados que otros", explica Aguirre. "Si llegamos a ser 5.000 vecinos, podremos acceder a más ayudas regionales, o pedir un centro de salud o un instituto", agregó para justificar el plan. ¿Y la construcción de viviendas en un entorno privilegiado pegado al Parque Nacional del Guadarrama? "Todo el entorno es privilegiado", contesta el concejal de Urbanismo, Jorge González.

A las quejas sobre la construcción de la variante, la regidora replica: "No somos un punto negro de atascos, pero si sacas una travesía, pues mejor. La variante no va a sacar clientes del casco urbano. Somos un pueblo de destino, no de paso".

Polígono industrial

Sobre la construcción de un polígono industrial, la regidora explica que servirá para "reordenar toda la industria local que hay dispersa por el casco urbano y llevarla a la misma zona".

Todas las opiniones sobre el plan general se pudieron escuchar el pasado sábado en un debate en el Ayuntamiento al que asistieron unas 250 personas. Dos profesores universitarios de Urbanismo y Medio Ambiente expusieron sus opiniones sobre el plan. Luis Felipe Alonso Teixidor, profesor de la Escuela de Arquitectura, llegó a decir que el plan "está mal escrito, lleno de confusiones". "O el plan se justifica bien o va a ser muy problemático", dijo. Concepción Sanz, profesora de la Autónoma, alertó de que el proyecto afectará "al paisaje de prados cercados, típico del valle del Lozoya".

"Van a acabar con la vida del pueblo"

Crecer mucho, poco o no crecer. El debate está servido en Rascafría. El nuevo plan de urbanismo ha abierto acaloradas discusiones entre los vecinos de este pueblo situado a 94 kilómetros de Madrid.

Con la llegada de los primeros fríos, los bares se han llenado de improvisados tertulianos que defienden o echan por tierra la nueva normativa urbanística. "Hay que ver bien lo que van a hacer. A mí la circunvalación me gusta, servirá para expandir el pueblo", defiende, café en mano, Mariano González. Ángel Mejías -con inmobiliaria en Madrid y en Rascafría- también defiende la expansión: "Ahora no hay puestos de trabajo, salvo los relacionados con la hostelería o la construcción".

Victoriano Marcos, dueño del bar Briscas, no lo tiene claro: "No estoy muy al tanto, aún lo veo como una nube. Veo que habrá perjuicios y beneficios al cincuenta por ciento", cuenta, sin dejar de servir a los clientes.

Raquel García, dueña de una lavandería, sí que mantiene una postura férrea, sobre todo en cuanto a la construcción de una variante que desviaría el paso de vehículos del casco urbano. "La variante es un auténtico disparate. Eso sí que va a acabar con la vida del pueblo. Los nuevos residentes podrán ir directamente a sus chalés sin pasar por el casco urbano", se queja esta comerciante.

El dueño de una tienda de ultramarinos que prefiere quedar en el anonimato también está en contra del plan general. "Aquí vivimos de la hostelería, de los turistas que vienen a comer o a pasar el fin de semana pero también de los que pasan por el pueblo un momento. Con la variante ya no habrá tráfico por el casco urbano", se queja.

Marina, vecina de Rascafría -"sólo los fines de semana"- también es muy crítica con las nuevas construcciones: "Aquí va a venir a vivir gente que pueda pagarse un chalé de un millón de euros. Este entorno es privilegiado y las nuevas construcciones van a estropear las vistas", concluye.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 14 de noviembre de 2005

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