Scorsese asegura que la poesía de Bob Dylan trasciende su propia música

El cineasta presenta el documental 'No direction home' en el Festival de Marraquech

Fueron sus ojos, una mirada que decía mucho más que sus palabras, lo que provocó en Martin Scorsese la necesidad de realizar el documental No direction home, sobre la música y la vida de Bob Dylan. Así lo confesó ayer el realizador norteamericano en Marraquech, donde ha recibido un homenaje a toda su carrera. A sus 63 años, Martin Scorsese sigue transmitiendo una imagen poderosa y al mismo tiempo afable: "Creo que soy el último de Hollywood que hace las películas que quiere hacer en lugar de la película que quieren que haga".

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Scorsese ha conseguido unir en No direction home (el documental se pone a la venta el próximo miércoles en España en DVD) dos de sus grandes pasiones: el cine y la música. No direction home se centra en los cinco años en los que Bob Dylan pasa de la música folk al rock and roll. Fotografías, actuaciones de la época y entrevistas han sido entremezcladas con declaraciones actuales de algunos de los representantes de los años cincuenta y sesenta. "Mucha gente cree y yo también que Bob Dylan es uno de los poetas más importantes del siglo XX. Hace que nos miremos a nosotros mismos. En los años sesenta, él hablaba de las cosas que nosotros sentíamos entonces y que no éramos capaces de decir. Bob suena como si sus canciones tuvieran 300 años pero hubieran sido escritas ayer. Lo más importante de Dylan es la poesía que hay en sus canciones que trascienden de su propia música", aseguró ayer. Fue el manager y amigo de Bob Dylan, Jeff Rosen, que durante los últimos 25 años ha ido recogiendo todo el material musical y personal en torno al cantante, el que se puso en contacto con el realizador neoyorquino para iniciar el proyecto de No direction home. "La auténtica chispa saltó en la entrevista que me pasó de diez horas de metraje con Dylan. Fue ahí cuando me decidí a realizar el documental. Lo que vi en esa entrevista fueron los ojos de Dylan. No me importaba lo que decía, sino su expresión. Quería seguir la estela de esa mirada", admitió Scorsese, que no se ha limitado a hacer un retrato del músico sino que también ha querido mostrar a los jóvenes de hoy esa época "maravillosa" de los años cincuenta y sesenta en EE UU. "Mucha gente que vivió aquellos años me ha confesado que llora cuando acaba la película. Son conscientes de todo lo que se ha perdido y todo lo que han perdido ellos".

Scorsese, un hombre que transmite tanto poder creativo como afabilidad, se disculpa si sus respuestas son muy largas: "Lo siento, también me pasa con muchas de mis películas", aseguró ayer en un encuentro con la prensa en Marraquech. Con sus características grandes gafas y su inhalador siempre a mano para combatir esa terrible asma que arrastra desde niño, el realizador es capaz de transmitir toda la pasión que siente por su oficio. Explica, largo y divertido, como fue su llegada al cine: "Yo era un niño escuchimizado, enclenque, enfermo de asma, que tenía que pasar mis días en una habitación a oscuras con vaporizadores. No podía jugar con otros niños, ni realizar ninguna actividad física. Vivía en un barrio muy duro, el Lower East Side y cuando bajaba a la calle me pegaban. Por eso decidí que mi forma de expresión sería el cine". "El barrio en el que yo crecí", continúa el cineasta, "tiene mucho que ver con lo que retrató Fernando Meirelles en su película Ciudad de Dios. Un barrio de gente trabajadora e inmigrante que buscaban un mundo mejor y quedaban atrapados en sus propios sueños. Un barrio en el que nadie sabía quién era el presidente Roosevelt. La frontera entre el bien y el mal era bastante difusa. Todo lo que pasaba en mi barrio pasaba en una esquina, un rincón de un bar o un callejón. No había drogas y todo se regía por un determinado tipo de códigos. Ése es el motivo de que vuelva una y otra vez a lo que conozco, a mi mundo".

The departed, la última película que ha rodado y que de momento no ha estrenado, es un regreso al mundo de las mafias. Basada en un filme chino, está protagonizada por Leonardo di Caprio, actor con el que ha trabajado en Gangs of New York y El aviador: "Aunque nos separan muchos años, creo que tenemos la misma manera de enfocar los personajes y el sendero para llegar a las emociones". The departed narra la relación de un mafioso irlandés y un policía de Boston. "Es mi primer filme ambientado en la mafia actual después de 20 años. Tal era mi desconocimiento que tuve que preguntar cómo se visten los mafiosos hoy en día".

Martin Scorsese, ayer en Marraquech.
Martin Scorsese, ayer en Marraquech.REUTERS

Misioneros en Japón

Católico y con un pasado de seminarista que abandonó para dedicarse al cine, Scorsese acomete estos días la que será su próximo filme, un proyecto en el que lleva trabajando casi diez años. Tiene ya título, Silencio, pero no a los actores. Basado en una obra del escritor japonés Endo, narra la evangelización en Japón en el siglo XVII por parte de dos sacerdotes misioneros portugueses. "Es una película en la que de nuevo aparece lo que es el bien y el mal. Creo que es un retrato del mundo moderno de hoy en día, en el que los inocentes tienen que pagar. A su manera, es una vuelta a los valores del mundo de los gánsteres, de buenos y malos". El realizador norteamericano, que ha viajado a Marraquech acompañado de su esposa, lamenta que en sus últimos proyectos no haya habido espacio para papeles femeninos. "Como comprenderán ustedes en una aldea japonesa en el siglo XVII el papel de las mujeres estaba restringido al interior de sus viviendas. Lo siento, perdonadme, los protagonistas vuelven a ser hombres". Después se echó a reír.

* Este artículo apareció en la edición impresa del domingo, 13 de noviembre de 2005.

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