Reportaje:

Un negocio con miga

El grupo pastelero industrial Dulcesol hace un esfuerzo inversor para ampliar su oferta de pan

Dulcesol le devuelve la miga a su negocio. El grupo valenciano, especializado en pastelería industrial, realiza un esfuerzo para aumentar su capacidad de producción de pan, producto que abandonó en los años sesenta. Tras medio siglo, el grupo ha logrado combinar la consolidación de la segunda generación familiar con una dirección profesional en cada área de la empresa.

La empresa ha destinado 70 millones de euros a mejorar las instalaciones y desembolsará otros 14 millones para extender sus líneas de producto

Lo que a mediados de la década de los cincuenta nació de la unión de tres panaderías de otros tantos propietarios en la localidad de Villalonga es hoy un grupo agroalimentario que emplea a 1.600 personas y que en estos últimos años ha apretado el acelerador en la toma de decisiones. La dirección de este negocio familiar decidió, hace un año y medio, profesionalizar la cúpula directiva y colocó al frente de cada área de la empresa a una persona ajena a la familia. Al frente de Dulcesol, por otra parte, ya está la segunda generación.

Y junto a la reordenación de la gestión, el grupo ha desarrollado en los últimos años una política de inversión que en cinco ejercicios ha sumado casi 70 millones de euros dirigidos a la ampliación y mejora de sus instalaciones industriales. En marcha está, ahora, una inversión que supondrá el desembolso de entre 13 millones y 14 millones para la construcción de dos nuevas líneas de producción de pan (de molde y de leche) y unas nuevas oficinas centrales.

Retorno al origen

Una apuesta que supone de algún modo la vuelta a los inicios del grupo tras un paréntesis que se produjo desde principios de los años sesenta, cuando Dulcesol dejó en la cuneta la fabricación de pan para centrarse en la pastelería industrial.

Rafael Juan, consejero delegado de Dulcesol, esgrime que el mercado de pan de molde es "potencialmente importante". El grupo, que empezó en 2004 a trabajar de nuevo este producto, confía en duplicar cuanto menos el número de referencias en los próximos meses tras concretar la inversión en la que trabajan. Juan, en cualquier caso, asegura que el resultado no se ha hecho esperar y que de la mano de estos productos no sólo han captado nuevos clientes sino que también han recuperado algunos que habían perdido. "Ha supuesto un revulsivo importante para nuestras delegaciones", resume el ejecutivo valenciano.

Dulcesol cuenta con dos plantas de producción, una en Villalonga y otra en Gandía. La firma también tiene una granja avícola que surte de esta materia prima a los dos centros productivos.

La estructura se completa con 16 delegaciones comerciales, 15 en España y una en Portugal. La firma empezó a comercializar sus productos en este país un año después de lanzarse a exportar, y su presencia allí se ha convertido en la más sólida que tiene en el exterior. Los primeros pasos en este mercado los dio a través de una empresa local que acabó absorbiendo. "Fue un gran acierto", comenta Rafael Juan, "porque hoy es una de las principales distribuidoras que tenemos".

Centrados en la UE

En líneas generales, en cualquier caso, Dulcesol le ha dado en los últimos años la vuelta a su política de exportaciones. Juan explica, en este sentido, que hace 10 años, coincidiendo con un "exceso de capacidad productiva", empezaron a exportar a Japón, EE UU, Latinoamérica y Rusia. Pero el producto, añade, "no tiene la misma calidad si lo enviamos a Japón, tras hacer un viaje de 30 días". Dulcesol, por ello, ha ido replegando velas y ha optado por centrar su ámbito de actuación en la UE, aunque aún envían algo a otros puntos. El grupo exporta el 5% de sus ventas.

La dirección explica que su estrategia actual no contempla abordar los nuevos países socios de la UE, dado que "las redes de distribución aún no están suficientemente desarrolladas" para un producto de caducidad corta como el suyo, explica el consejero delegado del grupo valenciano.

El Reino Unido, Francia, Holanda, Bélgica o Dinamarca son, por el contrario, mercados con un consumo similar al español y en los que Dulcesol pretende consolidarse a través de las cadenas de distribución. El grupo valenciano comercializa 300 referencias de 60 productos distintos y sus responsables explican que el 40% de su producción es marca blanca. Ésta es, para Dulcesol, una línea de trabajo "en crecimiento".

El consejero delegado de Dulcesol, Rafael Juan.
El consejero delegado de Dulcesol, Rafael Juan.NATXO FRANCÉS

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