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Del estalinismo al fundamentalismo

Kabardino-Balkaria es una pequeña república norcaucásica, de 12.500 kilómetros cuadrados, habitada por poco más de 900.000 personas, la mayoría de las cuales (el 55,3%) son kabardinos, pueblo emparentado con los abjazos y adigueos. Nálchik, la capital, concentra un tercio de la población. Los balkaros, el otro pueblo que da nombre a la república, fue declarado traidor por el sangriento dictador comunista Iósif Stalin y acusado de haber cooperado con los invasores nazis. Como castigo, al igual que otros pueblos caucásicos entre los que figuran los chechenos e ingushes, fueron deportados a Asia Central en marzo de 1944.

La pequeña república es famosa porque en ella se encuentra el Elbrús, la montaña más alta de Europa: 5.642 metros, es decir, 835 más alto que el Mont Blanc. Además, era apreciada por sus campos de esquí alpino y sus balnearios de aguas minerales. Pero últimamente ha adquirido una fama que no está relacionada con las bondades naturales de esa región.

En los últimos años Kabardino-Balkaria se ha convertido en centro del wahabismo, corriente extremista del Islam a la que pertenecen los líderes guerrilleros de Chechenia. Las autoridades sostienen que los wahabíes -cuya organización más importante es la Jamaat Yarmuk- desean derrocar al actual régimen y crear un nuevo califato en todo el Cáucaso del Norte.

El mayor éxito de las fuerzas del orden contra los wahabíes en Kabardino-Balkaria lo obtuvieron hace dos años, cuando desmantelaron una célula extremista en la ciudad de Baksán. Entre los detenidos figuraban Temirkán Shoguénov -que había enviado a Moscú a las mujeres suicidas que se inmolaron en el aeródromo de Túshino y en la céntrica calle Tverskáya- y Magomed Kodzóyev, considerado el imán supremo de la limítrofe Ingushetia y de Kabardino-Balkaria. El mayor fracaso fue el no haber podido capturar al líder de la guerrilla chechena Shamil Basáyev cuando éste estuvo en Baksán. A pesar de la gran operación lanzada para acabar con él, Basáyev logró huir.

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