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Reportaje:

El efecto perverso de las guardias

El exceso de jornada laboral aumenta el riesgo de error y dificulta el aprendizaje de los médicos

Barcelona
Las jornadas laborales prolongadas, hasta de 30 horas ininterrumpidas, no ayudan a los médicos en formación, conocidos como MIR, a adquirir más conocimientos. Varios estudios revelan que las guardias sin libranza al día siguiente, que los médicos residentes realizan entre cinco y seis días al mes, perjudican su salud y elevan el riesgo de cometer errores.

Aprenden más cuanto más trabajan los médicos residentes en periodo de formación especializada? ¿Es razonable, como ocurre ahora, obligar a los MIR a realizar, con esta excusa, jornadas laborales extenuantes, de hasta 30 horas ininterrumpidas? La respuesta para ambas preguntas es un no rotundo, según se desprende de varios estudios que han analizado cómo afectan las guardias sobre la salud y la calidad de la asistencia que prestan los médicos en formación.

Los resultados de todos los trabajos apuntan las mismas conclusiones: la sobrecarga de trabajo no sólo no ayuda al médico en formación a perfeccionar sus conocimientos, sino que además repercute negativamente sobre su salud y aumenta el riesgo de cometer errores médicos. Uno de los estudios, realizado en Estados Unidos, va incluso más allá al asegurar que las jornadas prolongadas que suelen realizar los médicos internos provocan una incapacidad similar a la producida por el consumo de entre tres y cuatro bebidas alcohólicas.

Algunos MIR aseguran que la mejora de sus condiciones va ligada al bien de los pacientes

El 60% de los residentes declara haber cometido algún error grave a causa de la fatiga

Aunque prácticamente ningún médico se escapa de las guardias, el peso de las más duras y estresantes, las de las urgencias hospitalarias, recae básicamente sobre los médicos residentes y muy especialmente sobre los MIR pequeños, como se conoce en el argot de la profesión a los que se encuentran en el primer año de formación. En la mayoría de hospitales españoles, muchos de estos profesionales se ven obligados a realizar entre cinco y seis guardias al mes, a menudo sin librar al día siguiente "por necesidades del servicio". Esto significa que después de 24 horas de guardia deben empalmar con la jornada del día siguiente sin apenas haber descansado, ya que la frenética actividad propia de los servicios de urgencias a menudo no deja tiempo ni para salir a tomar un bocadillo.

¿Cómo soportan los MIR estas jornadas maratonianas? ¿Qué consecuencias acarrean sobre su salud y sobre el ejercicio de su profesión? En España, el primer estudio que ha indagado en estas cuestiones ha sido realizado por la Asociación Española de Médicos Internos Residentes a través de 500 encuestas a médicos residentes de todo el territorio español y todas las especialidades médicas. Los resultados que arroja el estudio son demoledores: más de la mitad de los residentes encuestados aseguran que no libraban nunca después de realizar una guardia, por lo que llegaban a realizar jornadas de hasta 32 horas sin prácticamente descansar. El 18% admite que durante estas largas jornadas utilizaba fármacos de forma sistemática para evitar el sueño, mientras que otro 33,7% lo hacía esporádicamente. Un abrumador 60% de los médicos encuestados dijo haber cometido algún error grave en el ejercicio de su profesión a causa de la fatiga, y hasta el 34,7% aseguró que había sufrido algún accidente en la carretera tras finalizar la guardia.

La falta de descanso y el estrés también pasan factura sobre la salud de más del 50% de los médicos en formación, según se desprende del estudio. Cefaleas, lumbalgia, gastroenteritis, alteración crónica del ritmo del sueño y depresión son algunos de los trastornos más frecuentes.

La Asociación Española de Médicos Residentes decidió realizar el estudio para disponer de "evidencia científica" acerca de los efectos de las guardias sobre los 20.000 MIR que hay en España. "Existían estudios realizados en otros países de Europa y Estados Unidos, pero no teníamos datos sobre España", señala Belén Alonso, presidenta de la Asociación Española de Médicos Residentes, que está realizando el quinto año de especialización en medicina interna en el Hospital Universitario de Gran Canaria Doctor Negrín.

Alonso admite que los médicos internos residentes, además de ejercer en el hospital una función autoformativa, también desarrollan una labor asistencial atendiendo pacientes. "El problema es que con demasiada frecuencia se abusa de esta segunda función de los MIR para suplir las carencias de personal del sistema y se utiliza a estos profesionales en formación como si fueran de plantilla y no para complementarla", señala Alonso. "Si la totalidad de los residentes libraran después de las guardias se produciría un descalabro en el sistema. Quedarían muchos huecos por cubrir", agrega. Y es que en muchos hospitales, el 90% de la actividad de los servicios de urgencias recae sobre los médicos en formación, sobre los que pesa una gran responsabilidad. Los médicos con menos experiencia son los que afrontan la asistencia más comprometida. "Desde el primer día, en las urgencias atendíamos a los pacientes, hacíamos las exploraciones, el diagnóstico y dábamos altas. Habitualmente, había dos médicos adjuntos a los que los MIR pequeños podíamos pedir ayuda u opinión, pero no era fácil que nos pudieran echar una mano en un servicio completamente saturado", explica Ona Meroño sobre su primer año de MIR en el Hospital Josep Trueta de Girona. Ahora está en el cuarto año de especialización en cardiología y las guardias son menos frecuentes y menos estresantes. Pero en su primer año de residente se vio obligada a realizar más de una guardia a la semana en la puerta -como denominan los profesionales al servicio de urgencias-, casi siempre sin poder librar al día siguiente. "Después de 24 horas agotadoras, que aguantaba a base de café y coca-cola, empezaba sin descansar una nueva jornada. Y no te digo cómo estaba: física y mentalmente fatigada. En estas condiciones nadie puede rendir lo suficiente y corre mayor riesgo de cometer errores", explica Ona.

El estudio de la Asociación Española de Médicos Residentes destaca que el sistema de formación MIR "es inevitablemente duro, pero es el mejor de los sistemas posibles para que un médico se convierta en un buen especialista". Sin embargo, el trabajo concluye que hay que mejorarlo, con una regulación de las condiciones de trabajo de los residentes, "por el bien del propio residente, por el de los pacientes y por el del sistema sanitario". "Es erróneo pensar que cuanto más se trabaja más se aprende, porque existe un punto en que la fatiga impide adquirir nuevos conocimientos", indica Alonso.

La presidenta de la Asociación de Médicos Residentes recuerda que la ministra de Sanidad, Elena Salgado, se comprometió a regular las condiciones de los MIR mediante un real decreto. En él se debería incluir, según la asociación, la libranza obligatoria después de la guardia, una mejora salarial y la delimitación de las funciones de los MIR. "Es preocupante que sólo el 27,4% de los residentes estén supervisados durante las guardias y que casi el 40% de los informes de alta los den ellos sin ninguna supervisión porque no hay médico adjunto disponible", lamenta Alonso.

Como si hubieran tomado cuatro copas

El 34,7% de los médicos encuestados por la Asociación Española de Médicos Internos Residentes aseguran haber sufrido algún accidente de tráfico al finalizar una guardia. Y es que, según un reciente estudio realizado en Estados Unidos y publicado en la revista JAMA, la privación de sueño y la fatiga que sufren los médicos jóvenes durante las guardias provocan una incapacitación comparable a la causada por el consumo de entre tres y cuatro bebidas alcohólicas. El citado estudio, realizado por investigadores de la Facultad Brown de Medicina y la Universidad de Michigan (EE UU), es el primero que compara la falta de sueño de los médicos en periodo de formación con el consumo de alcohol. Mary A. Carskadon, catedrática de Psiquiatría y Conducta Humana de la Facultad Brown de Medicina, destaca la necesidad de "mejorar las dependencias de descanso para los médicos durante las guardias, ofrecerles transporte de ida y vuelta y subrayar la importancia de recuperar el sueño después de una guardia fatigosa, porque existe un riesgo para los propios internos y para los demás conductores".

En Estados Unidos se estableció en 2003 un límite de 80 horas semanales para los médicos internos. En España, a falta de una regulación de las condiciones laborales del los programas MIR, los sindicatos médicos y la Asociación Española de Médicos Residentes exigen que se cumpla la directiva europea que obliga a librar tras una guardia. Algunos hospitales aplican ya esta medida.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 11 de octubre de 2005

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