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Editorial:

La cara de Iberoamérica

La entrada en funciones de Enrique Iglesias como secretario general iberoamericano da estabilidad, continuidad y dinamismo a una idea necesitada de institucionalizarse para seguir desarrollándose. Iglesias, que ha dejado el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) para ocupar, o mejor dicho, inventar esta función, es una persona que parece hecha para este cargo, al que aporta un capital de credibilidad y relaciones personales. Es ya la cara de Iberoamérica -de esa comunidad de 22 países de lengua española y portuguesa de América Latina y la península Ibérica (Andorra es ya miembro). Ante problemas que puedan surgir -y la región sufre un exceso de tensiones-, podrá ejercer de mediador para intentar encauzarlos o resolverlos, sin pisar la labor de la OEA (Organización de Estados Americanos) en la que participa EE UU.

La Secretaría General Iberoamericana se ha instalado en Madrid, en vísperas de la Cumbre de Salamanca que se celebrará este fin de semana. El Gobierno español ha tenido buen cuidado en no llenar esta institución de sus propios nacionales, sino que los puestos principales están siendo ocupados por otros destacados profesionales de países de América Latina.

Iberoamérica existe. Pero es una realidad que si no se cultiva se marchitará, riesgo en el que se ha incurrido con exceso en el pasado. La idea iberoamericana no se puede limitar a las cumbres, aunque éstas sean el natural punto álgido del sistema que se está gestando. Ya hay reuniones sectoriales de ministros. Y, en el camino a Salamanca, se celebran otros encuentros -empresarios y economistas, sociedad civil, y otros- que han de alimentar las discusiones de los jefes de Estado y de Gobierno que acudan a esta cita. Iglesias les reportará estas conclusiones y, además, sobre la mesa tendrán tres temas centrales: la pobreza, la proyección internacional del subcontinente y la inmigración. No es sólo la cuestión de los emigrantes que parten de América Latina hacia Europa o EE UU. Aunque los desplazamientos masivos de refugiados son, afortunadamente, ya casi cosa del pasado, también hay migraciones importantes en el hemisferio que plantean problemas a los países receptores, especialmente a los más pequeños. De Salamanca tendrá que salir una agenda práctica sobre estos temas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 10 de octubre de 2005