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Crítica:TEATRO | 'Víctor Victoria'
Crítica
Género de opinión que describe, elogia o censura, en todo o en parte, una obra cultural o de entretenimiento. Siempre debe escribirla un experto en la materia

La revista

La picardía original es ésta: una mujer se finge hombre que hace el papel de una mujer. Original hasta un punto: el Siglo de Oro español está lleno de estas ficciones, y Shakespeare hacia reír a la reina Isabel con sus hombres vestidos de mujeres que hacían papeles de hombres. Ésta tiene un toque homosexual. No, no: un toque no, sino una catarata, lo cual produce un regocijo grande entre los espectadores: aunque, justificación definitiva, al final es la pareja heterosexual la que se casa y deja de fingir: un final conveniente. A mí me recuerda, en general, las antiguas revistas del teatro Martín, del Maravillas o del Pavón, pero afortunadamente con más libertad, con las insinuaciones convertidas en efectos insistentes y con sus números tópicos: Sevilla, Nueva York, París, el cabaret, las vicetiples, los gánsteres y la rubia del gánster, la buhardilla del artista caído... Mucha gente habrá visto aquí la famosa película de 1982, de Blake Edwards (con Julie Andrews), y encontrarán seguramente que la esforzada intervención española hace las cosas más explícitas y el lenguaje bastante más directo.

Víctor Victoria

De Blake Edwards, adaptación de Jaime Azpilicueta. Música: Henry Manzini. Letras de las canciones: Leslie Bricusse. Traducción de canciones: Albert Mas Griera. Intérpretes: Paloma San Basilio, Francisco Valladares, Manuel Navarro, Noemí Mazoy, David Amón, Javier Enguix, L. Valverde, G. Lancho, T. Cora, E. Álvarez, S. Raussell, L. Rodríguez, Y. Serrano, G. Andreu, S. Álvarez, V. Bravo, I. Ría, E. de Apraiz, F. Prado, A. M. A. Alcázar, J. Toca, S. Cano, C. Sánchez, E. Oliver, A. Gabay, D. Mur, C. Renedo, G. Nicolás, M. Dowe, I. Tsvetkov, L. Suárez, J. Arjona, F. Esteve. Escenografía: Alberto Negrín. Vestuario: Henri Laurenti. Iluminación: Ariel de Mastro. Coreografía: Barry McNabb. Dirección musical: Alberto Favero.

Dirección: J. Azpilicueta. Teatro Coliseum. Madrid.

Paloma San Basilio luce su espléndida voz de teatro; quizá es demasiado pequeña para poder hacer de hombre / mujer, pero pone en ello su talento. Valladares, gran actor de la revista (y también del teatro en general), hace una salida del armario excelente. Y las vicetiples ya no son aquellas pobres muchachitas de posguerra con piernas flaquitas y llenas de moratones sino un verdadero grupo de baile y canción, con sus trajes de lentejuelas y entre un decorado interesante.

Adaptador y director, Azpilicueta conoce bien el teatro que quiere hacer. Y los invitados de la primera representación también tenían bastantes representantes del mundo gay; no sólo ellos aplaudieron con ganas al terminar la obra.

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