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VISTO / OÍDO
Columna
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Aparece el "diseño inteligente"

"Nada nace por generación espontánea", decía Pascal -entre otros-: era una prueba de la existencia de Dios que, pocos años después, sería combatida. Si se acepta que no hay generación espontánea, hay que aceptar que es la creación de un dios. Este pensamiento vuelve ahora a Estados Unidos, que hierve de religiones, con el nombre de "diseño inteligente". Abre un debate político. Es tan compleja la ameba que dicen que está en el origen de todo, que no puede nacer sola, sino diseñada. Yo tengo alguna idea distinta: si la vida hubiese sido creada por un ser superior, sería más inteligente de lo que es ahora. Me refiero al hombre, al entusiasmo de la neurología por el cerebro del hombre como una maravilla. Si lo es ¿por qué somos tan tontos? No tengo interés en esta metafísica, pero sí alguna inquietud de que se convierta en dogma. En Estados Unidos la protege Bush, dentro de una idea general gravísima: hay que buscar alternativas al evolucionismo, y tienen que entrar en la enseñanza pública. Pero otras personas dicen que todo esto es un caballo de Troya para volver a meter la religión en las escuelas. Cualquier teísmo, dicen, puede unirse con otro a partir de la existencia del Creador, que debió crearse a sí mismo, pienso, o salió por generación espontánea. No deja de ser ridículo; y menos a la luz de lo que se cree saber, que puede rebatirse en cualquier siglo de los que vengan, si es que vienen. Porque esta idea metafísica tiene un final escatológico que parece inevitable. La idea antigua, y reemprendida por Nietzsche, de la muerte de Dios podría congraciarse con la de su nacimiento anterior.

No son cosas que me preocupen demasiado. Durante siglos la filosofía se ha equivocado, pensador tras pensador, y aún ha de equivocarse más. Su ventaja es la de que ha producido grandes textos, gran literatura. Ha estimulado pensamientos contrarios. Lo que me preocupa es que aquí la lucha no está solamente en el tema de la creación, sino de una religión fuerte y única, y que las reformas educativas de las comunidades -como la de Madrid- están en restaurar la enseñanza especialmente conservadora. Para ella, hasta lo del "diseño inteligente" no basta. Hay que entregar a la Divinidad.

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