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Reportaje:

El lujo de escribir con pluma

Montblanc apuesta por Barcelona para seguir su "expansión de calidad"

En un par de meses cumplirá 100 años, pero la esencia de su negocio sigue siendo la misma. La firma Montblanc Internacional, que recientemente ha inaugurado en Barcelona su nueva sede en España, reivindica "el lujo de poder escribir con pluma". Aunque la tinta de sus estilográficas se mide con las impresoras de última generación, en los últimos 10 años la compañía alemana ha triplicado su facturación en España, hasta alcanzar los 35 millones de euros en 2004.

"Nadie puede hacer plumas como nosotros, ni siquiera los mejores copistas chinos", asegura el presidente de la compañía, Lutz Bethge

Tal vez sea por lo que evoca la nevada montaña francesa de 1.830 metros. O quizás por su exquisita pronunciación. Pero algo tiene el nombre de esta firma de artículos de lujo, que contagia de romanticismo a todos los que trabajan en ella. En febrero de 1998, durante la visita a España del entonces vicepresidente ejecutivo de la compañía, Wolff Heinrichsdorff, una periodista de EL PAIS lo entrevistó para saber, entre otras cuestiones, qué tenían de especial estas estilográficas para haber escrito una página en la historia empresarial del mundo. Lo primero que Heinrichsdorff le dijo, muy sonriente, fue que una montblanc era mucho más que una pluma. "Se trata de un producto con alma", poetizó.

Por aquel entonces, la multinacional alemana acababa de abrir su primera tienda en España, en la madrileña calle de Serrano. Ahora, siete años más tarde, Montblanc Internacional cuenta con otras seis boutiques en Valencia, Palma de Mallorca y Barcelona, así como otros 15 puntos de venta incluidos en los centros comerciales de El Corte Inglés de todo el país. La firma, por otra parte, acaba de poner en marcha su nueva sede corporativa, en el distrito 22 de Barcelona, donde trabajarán 43 de los 130 empleados con los que cuenta esta empresa en España.

El secreto del éxito

Durante el acto de inauguración, después de pronunciar un emotivo discurso, el actual presidente, Lutz Bethge, reveló a este periodista el secreto del éxito de la marca: "Montblanc no tiene competidores", afirmó, "porque somos los únicos fabricantes que consiguen que sus plumas tengan alma". Tal es su convencimiento, que no dudó al asegurar "que nadie puede hacer las plumas como Montblanc, ni siquiera los mejores copistas chinos". Prueba de ello es que a finales de año la multinacional contará con 50 tiendas en el gigante asiático.

Sea como fuere, a los españoles les gusta firmar con estas plumas, tan elegantes y espirituales. En tan sólo siete años, España se ha convertido en el tercer mercado más importante de la empresa, sólo por detrás de Estados Unidos e Italia. No obstante, a juicio de Hubert Wise consejero delegado de Montblanc Art de Vivre filial española del gigante alemán, "aunque el 50% de nuestra facturación corresponde al mercado de la escritura", el resto de productos de lujo, como las pieles o los relojes, "están incrementando su número de ventas a un ritmo mucho mayor".

Wise aguarda el futuro de la filial que dirige con optimismo: "Desde Barcelona esperamos seguir nuestra expansión de productos de calidad por toda España". Y tiene motivos para ello. Está arropado por una matriz que hoy en día cuenta con 250 tiendas en todo el mundo y factura más de 400 millones de euros al año.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 25 de septiembre de 2005